Shadows of the Empire

Dame un bláster y derrocaré al Imperio

Hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana, los afortunados usuarios de Nintendo 64 acompañamos a un aguerrido contrabandista en impresionantes escaramuzas en contra del Imperio Galáctico.

LucasArts, tomando como referencia el argumento de la novela del mismo nombre, Shadows of the Empire, situó cronológicamente este videojuego entre El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi. En aquellos tiempos turbulentos, Dash Rendar se involucró con la causa rebelde en calidad de mercenario y participó en la guerra para derrocar al Imperio a través de 10 fases que deleitaron a todos los valientes que calzaron sus mismas botas. Debido a la variedad en las mecánicas de juego presentes en las diferentes misiones, volver a terminar este título sigue siendo igual de divertido que en el día de su lanzamiento.

Estas misiones no ponen a prueba únicamente nuestra habilidad como pilotos de naves de combate en apasionantes batallas espaciales, también tenemos que disponer de unos reflejos y una agilidad felina para infiltrarnos en el territorio enemigo con el único apoyo de nuestro bláster y el armamento que sisamos a los ejércitos imperiales.

En las fases de combate aéreo pilotamos tanto la nave de Dash, el Outrider, como un Snowspider. A bordo de este último vehículo, comenzamos el juego en la famosa Batalla de Hoth donde nos enfrentamos a un peligroso grupo de AT-AT’s, AT-ST’s y sondas espías. Ambas naves cuentan con diferentes cámaras para controlar la acción de trepidantes combates en los que nuestra puntería es esencial para derribar las veloces naves del Imperio y sus descomunales acorazados. Estas misiones son espectaculares tanto por la calidad de sus gráficos como por una banda sonora y unos efectos de sonido que transportan al jugador directamente a las películas.

En las incursiones a pie, se adoptan mecánicas comunes a los juegos de acción y plataformas.  Entre otras situaciones típicas de las aventuras galácticas, nos adentramos en puertos espaciales, cargueros y sistemas de alcantarillado donde nos enfrentamos con diversos retos para cumplir una serie de objetivos primordiales para la Alianza Rebelde.

Al igual que visitamos diferentes escenarios, combatimos contra enemigos de toda índole, desde las tropas más comunes del ejército imperial hasta extrañas criaturas alienígenas. Seguro que muchos jugadores recuerdan con emoción combatir cara a cara contra un AT-ST en la gélida Base Eco después de que el Imperio redujera a los rebeldes, o el enfrentamiento con el mismísimo Boba Fett y su nave, el Esclavo I. Dash Rendar es un tipo muy bravo que podría enseñarle un par de trucos a su amigo Han Solo.

El único aspecto negativo de Shadows of the Empire se encuentra en el tosco control del personaje. En este apartado sentimos el paso de los años, puesto que ha sido mejorado notablemente en las producciones más actuales. Regresar a los primeros videojuegos de acción y plataformas en entornos 3D se atraganta un poco hoy en día, no sólo por los gráficos poligonales característicos de la época, sino también por unas perspectivas confusas y unos controles rudimentarios que aumentan la dificultad del juego.

No obstante, Shadows of the Empire cuenta con una buena selección de niveles de dificultad que nos permite acostumbrarnos al control de Dash Rendar a nuestro ritmo y modificar la experiencia de juego dependiendo de nuestra habilidad. Este aspecto nos hará repetir las misiones para encontrar todos los secretos de los niveles, ponernos a prueba en los diferentes modos de dificultad y desbloquear diferentes elementos, incluso un final especial.

Los aficionados a La Guerra de las Galaxias que todavía no hayan probado este título encontrarán una aventura de acción que supera con su entretenido argumento y apreciable carisma a algunas de las últimas películas de la saga. Si no quieres buscar el cartucho de N64 en mercados de segunda mano, puedes optar por las versiones digitales para Windows adaptadas a los equipos más modernos. La Alianza te necesita. Que la Fuerza te acompañe.

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Tags Star Wars

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Belmont

Me gustaría cuidar de una ermita, dedicarme a la lectura, escribir con frecuencia y disfrutar del juego.

2 comments

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  1. RUBIO 20 noviembre, 2020 at 11:48 Responder

    Shadows of the Empire fue el videojuego que me hizo desear una Nintendo 64. Recuerdo cuando lo jugaba en casa de un amigo, cómo disfrutaba en la Batalla de Hoth y el cara a cara contra el AT-ST. Recuerdo también otros detalles como el indicador de fuego del Bláster y el uso del Jet-Pack con su nivel de energía. Era una chulada y estas características añadían una profundidad interesante a su jugabilidad. Su historia, el protagonista, la variedad de misiones y una banda sonora tremenda hacen de Shadows of the Empire uno de los videojuegos de Star Wars más divertidos que he jugado. Le tengo cariño, de hecho.

    Gracias Belmont

  2. Ruryk Z 20 noviembre, 2020 at 17:40 Responder

    Recuerdo cuando vi este juego en movimiento, la fase del Halcón Milenario, y de niño aluciné con que los videojuegos pudieran llegar a ese nivel. Para mí en aquellos momentos era como estar viendo la película. Y era un juego de la consola que había pedido para Navidad, N64. Las consolas clásica de Nintendo tuvieron los mejores juegos de Star Wars, es algo que echo de menos.
    No llegué a jugar a este en su momento pero es algo que tengo pendiente aunque, como bien dices Belmont, el problema es que la jugabilidad no ha envejecido tan bien. Imagino un Rogue Squadron II (GameCube) adaptado al nivel de la nueva generación y se me ponen los pelos como escarpias.
    ¡Sabes elegir muy bien cuando abres el baúl retro de los recuerdos Belmont! 😉

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