Ninja Gaiden III: The Ancient Ship of Doom

Los videojuegos actúan como un potente catalizador de la nostalgia. La unión de imágenes, sonido e interacción directa comprendida en este medio de entretenimiento lo sitúan a la altura de aquellos olores que nos provocan un recuerdo. Así, cuando regresamos a un título que hemos jugado en el pasado, no dejamos de evocar momentos de nuestra vida, sean de cualquier índole sensible, y tenemos una sensación de regresión que no es siempre agradable.              

El primer Ninja Gaiden consigue transportarme a diferentes etapas de mi camino, desde el niño tímido que intercambiaba videojuegos los fines de semana en la última fila de la clase, hasta el trabajador eventual en diferentes empresas. En esta última etapa regresó a mis oídos el frustrante, frenético, enervante, y aún con esto, maravilloso título de Tecmo. Pero esta vez no estaba solo ante el peligro, tenía un compañero con quien gritar a la pantalla y maldecir al creador de los murciélagos, gaviotas, sectarios y demás fauna que aparece en la pantalla por intervención divina.

Con tesón, conseguimos terminar los dos primeros juegos de la saga y dejamos aparcado Ninja Gaiden III: The Ancient Ship of Doom. Una cuenta pendiente que ahora mismo me dispongo a saldar. Compañero, estas partidas van por ti.

El primer cambio notable con respecto a las anteriores entregas está en la jugabilidad, Ryu responde con mayor facilidad a nuestras pulsaciones del mando y es más ágil que en las anteriores entregas, agarrarse y trepar por paredes y plataformas resulta mucho más cómodo, sencillo.             

Además del cambio con respecto a la jugabilidad, el apartado artístico de esta entrega es mucho más futurista. Tanto el diseño de los enemigos como de los escenarios evoca ambientes que pertenecerían a una película de ciencia ficción en lugar de a las clásicas historias sobre ninjas.

Después de completar el primer acto sin mayor complicación, una breve fase introductoria y sugerente en la que ya se aprecia el cambio en el estilo de juego  y en el diseño gráfico, comienza la mítica dificultad de la saga.

En el segundo acto, emprendemos la búsqueda de la fortaleza de “Castle Rock” a través de un desierto y un complejo en las profundidades de un área volcánica. Después de múltiples intentos para alcanzar al jefe final del acto, una mosca cibernética, me derrota, y en lugar de empezar en el jefe, vuelvo casi al comienzo de la fase. Llegó la hora de ponerse en serio.

Ninja Gaiden III: The Ancient Ship of Doom

Ninja Gaiden III exige un control más pausado que las anteriores entregas, pero esto no quiere decir que sea lento, pues la acción incesante es un rasgo propio de estos videojuegos. Un ejemplo claro es que los enemigos, una vez derrotados, no suelen volver a aparecer como ocurría en el primer juego. Debemos aprender cada pantalla al dedillo o fracasaremos en múltiples ocasiones, haciendo de cada partida una experiencia frustrante, pues, como se ha mencionado, al morir vuelves casi al inicio de la fase.            

Las magias cobran un mayor protagonismo y son de gran utilidad para superar los obstáculos planteados en cada una de las 7 fases del juego. En esta entrega, estas se adquieren golpeando orbes que muestran su contenido, así podemos elegir la magia que queremos llevar con nosotros. Este detalle cambia bastante las mecánicas, puesto que en los anteriores juegos, si no aprendías de memoria que contenía cada contenedor, era imposible saberlo. Además, es posible subir el nivel de la espada a través de un orbe diseñado para tal efecto. Si conseguimos este objeto aumenta el daño y rango del arma.

Sin embargo, no son todo comodidades, puesto que el camino del ninja nunca ha sido sencillo. Perdemos todos los objetos al morir, y en estos clásicos no recoges tu alma, ni tu cuerpo, ni nada. Toca volver a repetir la fase y golpear los orbes de nuevo, esto es dificultad a la vieja escuela.

 Aparte de lo intricado del diseño de las plataformas en algunas fases y la aglomeración de enemigos, la dificultad radica en que sólo disponemos de 5 créditos, con sus correspondientes vidas, para terminar el juego. No poder continuar las veces que sea necesario para pasar una fase, alarga las horas de juego y el desánimo por finalizar la aventura.

He sudado más con este Ninja Gaiden III que con los anteriores. Muchos lo consideran la mejor entrega de la saga, pero no comparto esta opinión. Quizá sea por la costumbre y nostalgia que me produce la primera entrega a la cual jugué de niño, no estoy seguro de esto, pero la tercera parte es todo un ejercicio en cabrearse con la pantalla. No hay nada comparable a llegar al jefe del nivel con tan sólo una vida y un poquito de energía, y ser aniquilado en un segundo, sin opción a repetir la fase.

La versión japonesa, al igual que ocurre con Castlevania III, parece ser más asequible, puesto que los enemigos son más amables, y tiene créditos ilimitados. Es tarde para mí, pues terminé The Ancient Ship of Doom , tras incontables partidas, en su edición más cruda. Dicho esto, un  amante de NES debe jugar cualquier versión que esté en su mano de Ninja Gaiden III, pues una vez que controlas a Ryu con habilidad y reflejos, te sentirás un auténtico maestro ninja.   

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Belmont

Me gustaría cuidar de una ermita, dedicarme a la lectura, escribir con frecuencia y disfrutar del juego.

8 comments

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  1. RUBIO 29 septiembre, 2020 at 15:01 Responder

    Qué buenos recuerdos me trae el primer Ninja Gaiden, Belmont, y aquellas partidas. Es una saga con la que siempre he estado en contacto pero he comenzado a disfrutarla años después. Ese ritmo de la acción constante, preciso y sin apenas detenerte junto a esas imágenes estáticas tipo anime para acompañar la historia son una delicia.
    No he jugado Ninja Gaiden III: The Ancient Ship of Doom pero después de leer tu entrada se ha convertido en un serio candidato para mi próxima sesión retro.

    Un abrazo

  2. Romo 29 septiembre, 2020 at 15:37 Responder

    Que recuerdos!!! Yo disfruté mucho esta tercera entrega, los movimientos del ninja Ryu me parecen excepcionales ya que puedes aprovechar toda la pantalla, puedes escalar, colgarte de las plataformas… esto hace que la acción sea frenética y sumando la banda sonora que tiene, todo esto hace de este título uno de los mejores en su género. Gran reseña Belmont.

  3. Ruryk Z 29 septiembre, 2020 at 20:18 Responder

    Tú lo has dicho Belmont, esto es dificultad a la vieja escuela. Si los Ninja Gaiden se han convertido en leyenda dentro de los videojuegos es en parte por ello. Recuerdo como de niño tenía mucha paciencia con estos juegos, memorizando todos los comandos a seguir como si fuera una coreografía con los deditos. Ahora me cuesta más concentrarme en superar niveles tan difíciles. O nos están malacostumbrando los nuevos juegos o con tantas cosas en la cabeza es más difícil.
    ¡Enhorabuena por la entrada y por haber retomado un juego tan desafiante de nuestra niñez! Aunque te digo, esta saga creo que es de las que ganó con su paso a las 3D. A mi el Ninja Gaiden de 2004 me parece una maravilla.

  4. Voyevodus 30 septiembre, 2020 at 09:47 Responder

    Yo también me quedo con el 3. Pero, sin ser de la saga, siempre tendré un cariño especial a Blue Shadow, uno de los primeros juegos que me pasé de NES, no tan conocido, y “clon” de Ninja Gaiden. El arcade también me trae muchos recuerdos. Pero como dice RurykZ, lo mejor de la saga llegaría en Xbox, con unos niveles de desafío que convierten a los de 8 bits en un paseo por el parque.

    A quien no lo haya jugado, le recomiendo The Messenger. La parte de 8 bits, antes de la metroidvania de 16, es un canto a los Ninja Gaiden de NES.

    • Belmont 4 octubre, 2020 at 17:59 Responder

      Blue Shadow, me encanta. Quizás me anime a rejugarlo pronto. The Messenger empieza muy divertido, pero luego pierde fuerza, no me convenció el cambio de estilo a Metroid. Aunque es muy recomendable también.

  5. Belmont 4 octubre, 2020 at 17:54 Responder

    Muchas gracias por los comentarios,
    La verdad es que la trilogía en NES es una gozada, todos las entregas. Aluciné de niño cuando vi las cinemáticas, el combate entre los ninjas, etc. Tengo un cariño especial al primero, lo reconozco. Para mí los enemigos del primero y el segundo son más llamativos, el tercero es demasiado cibernético. En cambio, como es lógico, la jugabilidad de Ancient Ship of Doom, es muy superior al resto.
    No he jugado a ningún Ninja Gaiden en 3D, pero por lo que comentáis, debe ser muy bueno. Ojalá tuviera opción de probarlo.
    Un saludo.

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