Hipocresía y videojuegos

Armas de fósforo blanco en el nuevo Call of Duty: Modern Warfare y Hitler se cuela en Minecraft. La libertad y las posibilidades que ofrece el mundo videojuego a veces resultan sorprendentes, alocadas y por supuesto polémicas. Saber discernir dónde deben situarse los límites es una tarea complicada a la que muchos juegan en ocasiones simplemente por el mero hecho de levantar polémica gratuitamente. En esos momentos es cuando me asalta una reflexión más interesante a mi parecer: por una vez no debatimos sobre esa clase de periodismo sensacionalista o el político conservador de turno que a menudo cargan contra los videojuegos (han vuelto a hacerlo después de las últimas matanzas en Estados Unidos) si no de la hipocresía barata de la que hacen gala a veces los propios jugadores.

Recientemente algunos fans de CoD denunciaban la falsedad de Activision e Infinity Ward, ya que éstas siempre han sostenido que uno de los objetivos de su famosa saga de acción bélica en primera persona es denunciar los horrores de la guerra, sin embargo en el nuevo CoD: Modern Warfare se permitirá a los jugadores el uso del fósforo blanco como ataque aéreo durante las partidas multijugador. Hace tiempo que dejé de comprar Call of Dutys, mi orgullo y el amor que siento hacia los videojuegos me lo impiden, pero y digo yo: ¿de qué se escandaliza esta gente y por qué reprochan la introducción de este tipo de arma? si desde los inicios de la serie hemos hecho uso de un amplio repertorio de herramientas de muerte sobre otros jugadores sin inmutarnos, llevamos años haciéndolo, incluyendo armas de destrucción masiva y hasta jaurías de perros. Y siempre nos ha parecido tan ricamente, de hecho, a diario, en cualquier videojuego utilizamos arsenales compuestos por armas reales y muchas ficticias cuyo poder destructivo y carga de maldad fácilmente podrían equipararse incluso superar al fósforo blanco.

Seguramente estos jugadores tan críticos, amantes ahora de los derechos humanos, defensores férreos de las causas perdidas durante unos pocos minutos a través de la red social de turno, antes de ayer mismo estaban también atropellando, torturando, atracando y traficando en Grand Theft Auto V. Aprovecho la ocasión para citar el famoso título de Rockstar Games porque hace algún tiempo leí que había sido catalogado como el producto de ocio interactivo más rentable de la historia, un juego capaz de encerrar en su interior toda la maldad y decadencia humana posibles, una máquina cosechadora de premios y un juego vitoreado por toda la prensa internacional del sector. Asistimos pues a otro impecable ejercicio de hipocresía pero es que la industria del videojuego es un constante ejemplo de creatividad y diversión pero también de fariseísmo en cada uno de sus niveles (compañías, medios y público)

Si estos jugadores de pronto muestran una inexplicable sensibilidad hacia este tema, la manera óptima de demostrar su rechazo sería no adquirir ninguno de estos juegos, para contribuir a su causa por construir un mundo mejor, libre de armas y demás, pero muy posiblemente lo tengan reservado desde el instante en el que se abrieron dichas reservas, seguramente sean los mismos que en su día apretaron vorazmente el gatillo contra los civiles indefensos en la terminal del controvertido nivel No Russian de CoD: Modern Warfare 2 y presumiblemente serán los primeros en disfrutar del poder destructivo del fósforo blanco en su primera partida multiplayer.

Cambiando de juego pero no de tercio, Minecraft también ha sido noticia hace poco cuando vanearon de Twitch a un usuario por utilizar un skin de Hitler. En este caso el tema podría ir para largo porque podríamos abarcar desde la tarea de suprimir posibles movimientos de apología dentro de un medio tan amplio y libre como es el videojuego, hasta una acción que también podría catalogarse como censura contra la libertad de expresión, porque desde un punto de vista imparcial tan mal estaría usar una apariencia de Hitler como lo estaría usar una de Stalin o de Sadam Husein, por ejemplo, dado que ya se han visto con anterioridad en otros juegos y nadie ha dicho ni mú. La cuestión es si se hubiera montado el mismo revuelo, teniendo en cuenta que estamos hablando de genocidas (independientemente de si uno cojea del pie derecho y otro del izquierdo) y sin olvidar que estamos dentro de un videojuego donde la creatividad, la libertad y la personalización son banderas, virtudes que hoy en día resultan habituales en los videojuegos desde el momento en el que nos dan un editor de personajes, y si no, pues que no lo pongan y así evitamos estas gilipolleces. En fin que cada uno a lo suyo y que cada cual se vista como quiera pero siempre respetando al vecino, así debería ser.

Son tiempos singulares los que atravesamos hoy en día, adulterados e inexactos. Un periodo donde no parece haber término medio en muchos de los aspectos que rigen y caracterizan nuestra sociedad. El adjetivo que mejor lo califica es hipócrita, tiempos hipócritas donde una libertad de doble cara genera una moralidad barata y unos colectivos moderadores que actúan y censuran según los intereses que más convienen.

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