GP 500

Hoy recordamos uno de los mejores títulos de velocidad sobre dos ruedas que 21 años después sigue siendo considerado una obra maestra, un auténtico regalo para los amantes del motociclismo.

En 1999, Melbourne House escuchó las plegarias de todos los jugadores que ansiábamos un simulador de motos realista y emocionante, que nos hiciera sentir la fuerza de una bestia de 500cc de competición. Y lo hicieron. Ponerte a los mandos de una de estas máquinas hace que retrocedas a la época dorada del motociclismo, cuando cada domingo toda España estaba pegada al televisor aupando a nuestro querido Alex Crivillé contra su archienemigo Mike Doohan. Este juego supo llevar toda esa pasión al PC de una manera que en mi opinión no hemos vuelto a ver hasta los dos últimos Moto GP.

GP 500 tiene un menú sencillo pero funcional, con algunos detalles interesantes como la resolución que puede alcanzar, 1600×1200, una bestialidad para su época. También podemos ajustar las opciones de simulación como controlar nosotros mismos la inclinación del piloto en las curvas, de izquierda a derecha, un ejemplo del realismo que ofrece este juego. En el resto del menú podemos seleccionar carrera rápida, campeonato, contrarreloj y personalizar los controles de la moto. La personalización es una de las opciones más extensas, que solo podremos retocar mediante un programa externo -cosas de la época-.

El modo multijugador en línea, evidentemente, no tiene nada que ver con los actuales. Sin embargo para aquellos años ofrecía una experiencia adecuada a la calidad de conexión de la época.

GP 500

Contamos con 14 circuitos como Jerez, Mugello, Imola o Buenos Aires. Además disponemos de una de las mejores parrillas de la historia: Norifume Abe, Max Biaggi, Carlos Checa, Alex Barros, Kenny Roberts JR y, por supuesto, el legendario equipo Honda Repsol con Doohan, Crivillé, Okada y Sete Gibernau.

Después de elegir a uno de estos magos de las dos ruedas salimos a pista donde nuestras habilidades serán puestas a prueba. Las sensaciones son buenas de principio a fin. Por ejemplo la aceleración y desaceleración es constante, sin tirones ni perdidas de potencia. Los movimientos son fluidos en los giros, donde el peso de la moto se hace notar tanto en la entrada como a la salida de cada curva, apreciando como al piloto le cuesta coger la trazada correcta y como se inclina hacia delante apurando al máximo esa frenada para que no se valla de atrás y así evitar una caída. Si vamos muy pasados en una frenada será muy difícil volver a coger la trazada correcta de nuevo. Este aspecto está trabajado de una forma increíble para dar una sensación de pura simulación y realismo. También notamos las imperfecciones de la pista como los baches, con un movimiento constante de la parte trasera de la moto. La IA de los oponentes es correcta para todo un clásico como GP 500, tapa bien los huecos y se mueve de forma fluida por la pista. Aunque su movimiento es predecible, en la dificultad más alta, costará seguir el ritmo y la trazada, ya que en las curvas los toques serán inevitables.

Centrándonos exclusivamente en la moto, veremos cómo trabaja la suspensión al acelerar o al frenar, o como se nota el par de torsión en una arrancada al levantar la parte delantera, la cual debemos contrarrestar con el peso del piloto inclinándonos hacia delante suavemente para no perder la tracción.

En cuanto al diseño de las motos, tras 20 años sigue a la altura y estas están bien detalladas; un ejemplo, es la vista interior, que me parece espectacular sobre todo en las curvas donde al tumbar la moto puedes ver la  pista a centímetros con una sensación de velocidad y de detalle a la altura del conjunto.

Las físicas del piloto están muy bien desarrolladas con movimientos constantes encima de la máquina. Apreciamos que son independientes uno del otro dejando atrás esa sensación de movimiento en bloque de otros títulos.

Los circuitos son fieles a los originales, con buenos detalles en las gradas y el asfalto, sentiremos el paso por los pianos y las salidas de pista con la gravilla que nos frena. No obstante, en este aspecto el apartado gráfico es donde más acusa el paso del tiempo.

GP 500 fue una gran evolución en el género. Aquellos que lo disfrutamos siempre lo tenemos presente, es un obsequio a una generación de amantes del motociclismo y debería ser recordado como uno de los mejores simuladores dentro de su categoría.

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Romo

Veterano superviviente de la gran Guerra de los 16 bits, incondicional de los juegos y consolas Retro. Actualmente perseguido por Sony por su militancia en el bando Xboxer y alta traición a PlayStation

6 comments

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  1. Xogón 7 octubre, 2020 at 12:09 Responder

    Lo que más recuerdo de este juego es precisamente lo de controlar la moto y el piloto por separado en el modo “simulación total”. Tener que combinar ambas manos para tomar las curvas perfectas era todo un ejercicio de coordinación que requería toda la atención que le pudieses dar. No era raro salirse en la primera curva por inclinarse demasiado, o hacer un caballito por dejar todo el peso en la parte de atrás de la moto mientras acelerabas. Todo esto, al menos en mi caso, en un teclado en el que el modo analógico de los mandos modernos era una quimera.

    • Romo 8 octubre, 2020 at 08:25 Responder

      Efectivamente, controlar la moto en modo simulación es todo un reto, sobre todo la inclinación del piloto, como bien dices, hacerlo con las dos manos requiere práctica.

  2. RUBIO 7 octubre, 2020 at 16:31 Responder

    Nunca llegué a jugar a GP 500, de hecho, solamente recordaba su portada. Al rescatarlo Romo, me ha vuelto a sorprender la calidad gráfica y el realismo que plasma para ser un juego del año 99. Sigue luciendo de forma genial y seguramente a día de hoy sigue siendo efectivo como buen simulador.

    • Romo 8 octubre, 2020 at 15:49 Responder

      20 años después sigue siendo un buen simulador,es cierto que se nota el tiempo en los circuitos, donde los detalles y acabados son algo pobres en contraste con estos tiempos. Aún así me sigue emocionando jugarlo. Para mi es el mejor simulador de motos.

  3. Ruryk Z 7 octubre, 2020 at 22:58 Responder

    ¡Alucino con la calidad que tenían ya los juegos de PC hace 20 años! Es un terreno un poco desconocido para mí y me encanta saber cada vez más gracias al cajón de los recuerdos que suele abrir Romo de vez en cuando.
    Ahora mismo creo que los simuladores tan serios no triunfan del todo, aunque en juegos de motos me gustaría probar el Moto GP ’20. Aunque es un poco género en extinción como muchos otros.

  4. Romo 8 octubre, 2020 at 15:55 Responder

    Efectivamente Ruryk Z, siempre me gusta abrir ese cajón y sacar este tipo de juegos para que no caigan en el olvido. GP 500 es un ejemplo de la calidad de los títulos PC de aquella época. Hay muy buenos simuladores, aunque en mi opinión este es el más realista dentro de un genero abocado a desaparecer. Los juegos de motos nunca han sido muy interesantes salvo alguna excepción como este caso.

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