Análisis Unmetal

El hijo gamberro de Hideo Kojima

Es fácil dejarse llevar por las apariencias y pensar que UnMetal pretende rendir tributo, de forma muy personal, a los Metal Gear de MSX, ubicar este particular homenaje en un marco de 8 bits, con sus cámaras fijas y pixel art. Pero el último juego de Fran Téllez de Meneses va más allá. Un poco más. Porque honrar al par de clásicos que Hideo Kojima esculpió para el legendario microordenador es hacerlo con sus secuelas de polígonos y coletilla “Solid”. Aquellas que resucitaron la franquicia una década después en PlayStation, transitaron en los panteones más inaccesibles de la historia del videojuego en PS2, llegaron a su clímax en PS3 y al epítome de su fórmula en PS4 y Xbox One. UnMetal es el regalo de un fan a una saga. Uno que no cualquiera puede firmar.

Hideo Kojima no inventó el concepto de infiltración en los videojuegos. Es imperativo hablar de nombres como Shoplifting Boy y su secuela, Shoplifting Girl, Lupin III, Castle Wolfenstein y su continuación, Return to Castle Wolfenstein, Saboteur, o el juego de Sega 005 que, según Guinness, es el primer título de sigilo, puro y duro, que se hizo, allá por 1985. Pero fue Kojima quien solidificó la infiltración en la base absoluta de una aventura de acción, de calidad inconcebible hasta entonces, aportando, e incrustando, los elementos de un género que no han dejado de abrazarse jamás desde entonces.

Análisis UnMetal

Sin apartarse ni un milímetro de una premisa, por entonces casi revolucionaria, hoy en día clásica, UnMetal obliga a evitar que su caricatura de Snake, Jessie Fox, sea detectada mientras se abre camino entre tropas, jefazos, dispositivos de vigilancia, puertas cerradas y obstáculos enemigos. Las habilidades del protagonista son similares a las de Snake en su periplo original, y cuenta con un arsenal y un inventario algo más modestos. Pero igual de efectivos. La combinación de objetos, de niveles justos de profundidad, la progresión por niveles, y la posibilidad de elegir entre distintos tipos de enemigos de manera ocasional, logran que sepa aportar el sello que lo distingue de las obras en las que se inspira sin mancillarlas y lo haga único.

Sin entrar a detallar de qué título se toma cada elemento o se hace cada guiño, baste decir que Téllez de Meneses sabe arrancar lo que necesita de cada juego de la franquicia de Konami para crear una propuesta que funciona de manera sólida, no demasiado compleja ni profunda, pero que demuestra que sabiendo afinar y fusionar mecánicas elementales se puede construir una jugabilidad poderosa. No obstante, es importante decir que de la primera aventura de Solid Snake calca la imposibilidad de reptar. El legendario miembro de FoxHound adquiriría esta habilidad en la secuela, de la que UnMetal toma la capacidad que los enemigos alcanzaron desde entonces para escuchar distintos tipos de ruido, incluidos los pasos del protagonista. También hay que señalar que la carga y traslado de cuerpos abatidos funciona más como guiño que como agitador de la jugabilidad casi siempre.

UnMetal obliga a explorar los escenarios, no demasiado grandes, a fondo, para progresar a base de útiles indispensables y mediante la localización de rutas ocultas o accesos cerrados. La combinación de objetos añade capas de profundidad a la gestión del inventario, en el que no faltan herramientas ni armas tanto para reducir y el sigilo como para causar heridas mortales… que debemos curar. Y aquí se demuestra el conocimiento de Fran Téllez de Meneses de Metal Gear; de su respeto absoluto. Téllez ha sabido apreciar la necesidad de superar los juegos de Kojima, respecto a avanzar en el juego sin matar a ningún enemigo si se quiere entender a fondo su obra, aunque solo una minoría juegue sin muertes. Y Téllez de Meneses convierte en obligatorio lo que Kojima solo pudo permitirse hacer esencial desde Metal Gear Solid.

Porque se nota un evidente interés por apartarse de la posibilidad de resolver las situaciones a tiros, y sabe cómo funcionar en los distintos tipos de alarma, que también se calcan a las que introdujo Metal Gear 2: Solid Snake. Jesse Fox es bastante más vulnerable que las serpientes de Hideo Kojima, y resulta más obligatorio que interesante que no le detecten nunca. Algo que alejaría la obra del japonés de buena parte de su jugador promedio desde tiempos de PlayStation.

Los jefes cargan con el peso de la variedad y el ingenio, funcionando como herramienta de acción pura. Contrarrestan lo pausado de la propuesta durante las fases hasta que se confrontan, y funcionan como pedal que acelera el ritmo de la aventura. Más que en los Metal Gear de MSX. Los bosses conforman pantallas a superar de formas distintas, y variopintas, pues el humor que riega todo el desarrollo pasa de lo estrambótico para bailar en lo absurdo, y no deja prácticamente nunca de estar presente. No obstante, funciona, e inmuniza el homenaje de sesudas comparaciones de gente de poco seso que lo minusvaloraría nueve de cada diez veces.

Análisis de Unmetal

El resultado de todo es una obra que se siente fresca dentro del universo de Metal Gear Solid, por apostar por el sigilo con la furia de los originales que los precedieron. Bastante accesible, sin picos de dificultad severos, pero con un desequilibrio evidente a la hora de exigir durante los enfrentamientos con jefes y hasta llegar a ellos. Su acción exige más que su sigilo. Y aunque la manera de limpiar trofeos pase del coqueteo con el dominio para danzar con lo repetitivo, su estructura general de una decena de fases, secretos y niveles de dificultad ofrecen lo que necesita quien quiera seguir jugando cuando lo supere. Hay que reseñar el esfuerzo realizado en todo lo relativo a la localización y el sonido, con un buen trabajo de actores tanto en castellano como en inglés, con una voz escogida y caracterizada con tanto acierto que podría pasar por la del mismísimo David Hayter.

UnMetal se revela como un Metal Gear digno, igual que los Metal Gear de MSX siguen siéndolo treinta años después. Si hablamos de Metal Gear 2: Solid Snake, lo hacemos del verdadero referente. Y UnMetal, en algunos aspectos, los supera, como en términos de duración y en los combates contra jefes pues, aunque resulte imposible desprenderse de la carga emocional que supone enfrentarse a Grey Fox, al Metal Gear y al mismísimo Big Boss, los antagonistas de UnMetal alcanzan cotas superiores en términos de ingenio, valor y desafío. Un pariente gamberro, que añade su gen a la fórmula, imbuido de manera incontestable del ADN de Metal Gear. Un ADN que determina una forma de jugar que jamás debe caer en el olvido. Y no solo para incluir el sigilo dentro de las aventuras de acción, ya sea como figurante o invitado de lujo, sino a la hora de tener el valor para hacer de la infiltración el leitmotiv de una obra. Un hijo irreverente, no reconocido, pero legítimo, por erudito y respetuoso, de la creación más importante de Hideo Kojima, pulcro en el trato de los pilares que han sustentado la saga desde 1987. Porque la naturaleza de UnMetal, los Metal Gear de MSX y el todopoderoso y moderno MGSV es exactamente la misma. Jesse Fox y los Snake son máquinas de guerra. Pero a pesar de que se manejan en títulos de acción, alzan la pausa sobre la reacción, sus razones dejan poco margen para los impulsos, aunque la habilidad se impone, en el caso de UnMetal, con menos fuerza entre cámaras, dispositivos de vigilancia y enemigos normales que contra jefes.

Un juego que busca levantar carcajadas y sonrisas, y que sabe cómo mantener el interés del jugador por seguir avanzando sin caer en la monotonía ni irregularidades en su compás. Que motiva a seguirlo jugando. Con fórmulas poco sofisticadas (que algún palurdo de nuestros días osaría llamar anticuadas), variadas, bien resueltas y efectivas, que sin llegar nunca a ser demasiado profundas logran conjugarse para ofrecer una experiencia inmersiva y calibrada con cierta maestría bastantes más veces de las que chirría.

UnMetal es un humilde pero poderoso guardián de su género, que trabaja con acierto y consigue regalar momentos de esa indescriptible sensación que tanto excita a todo amante del sigilo: la de caminar en el filo de una navaja dentro de la boca del lobo. Su apuesta por el humor para envolverlo es importante, pero el respeto que irradia por la obra de Hideo Kojima es incontestable. Pues la parodia penetra en todos los poros de este videojuego. Pero no le pone un dedo encima ni a su alma ni a sus mecánicas. Fran Téllez de Meneses ha sabido venerarlas de manera tan inspirada como litúrgica.

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Voyevodus

Caballero del videojuego, señor de la guerra y maestro del sigilo. Amante de las aventuras y destructor de hack and slash.

Comentarios sobre 11

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  1. Belmont 3 noviembre, 2021 am 30 10: 212021 Responder

    Buenas Voye, me encantó Unepic, así que este también me llama la atención, aunque tengo pendiente jugar a algún Metal Gear y no sé si entenderé las referencias.

    Saludos.

  2. RUBIO 3 noviembre, 2021 pm 30 22: 212021 Responder

    El tributo de Téllez de Meneses hacia los orígenes de Metal Gear derrocha cariño, respeto y simpatía. Al igual que las palabras recogidas en el análisis del autor. Siempre se agradecen tus aportes, Voye.
    Son muchos años disfrutando de esta saga y de sus momentos memorables. Era cuestión de tiempo, aprovechando este fantástico auge de grandes juegos modernos en 2D de apariencia clásica, que apareciera un guiño a la altura de la obra de Kojima.
    UnMetal nos hace sonreír, disfrutar, e irremediablemente nos hace soñar con la posibilidad de que en algún momento se anuncie la llegada de un remake para los Metal Gear primigenios.

  3. Voyevodus 5 noviembre, 2021 pm 30 16: 212021 Responder

    No he jugado ni a Unepic ni a Ghost 1.0, Balmont. No hace falta que hayas jugado a los MG, las referencias te pueden hacer soltar una carcajada o sacudirte la patatilla, pero no lo hacen ni mejor ni peor juego. Es un gran título. Simple y adictivo, bien calibrado, aunque el sigilo exige bastante menos que los jefes. Es una propuesta bastante virgen de sigilo hasta los jefes, poco corrompida por la acción en ese sentido. Si te gusta el sigilo te gustará UnMetal.

    He intentado ser lo más objetivo posible, Malevolus, a pesar de ser español y de estar tan relacionado con MG.

    Rubio, es mi mayor deseo como jugador. Más que cualquier otro. Que Sony se haga con la licencia y Kojima haga un remake de los dos MG de MSX. Snake vs Big Boss, Snake vs Grey Fox, Metal Gear… y manejar a los dos, a Solid Snake y a Big Boss… y el caso es que sabes que pienso que es algo que siempre ha querido Kojima. Solo ese Snake vs Big Boss podría superar el Big Boss vs The Boss del Snake Eater. Además pienso que Kojima lo reharía lleno de paralelismos. Porque al fin y al cabo es casi la misma historia que se repite.

  4. Ginger 15 noviembre, 2021 pm 30 13: 212021 Responder

    Muy buen texto, se nota el amor por la saga.

    Para mí, junto a UnEpic, lo mejor que ha hecho Fran Téllez. UnMetal no tiene nada que envidiar a los Metal Gear clásicos, y como bien se dice por aquí, en ocasiones incluso los supera. El tono es muy diferente por supuesto, de humor y parodia, pero eso no quita que sea un juego redondo en todos los aspectos.

    El control, la dificultad y la jugabilidad perfectos, al igual que gráficos e historia. Quizás he echado en falta algunas carcajadas más en la segunda mitad, algo más de variedad en cuanto a humor se refiere, y que se desarrollase un poco mejor la historia de algunos personajes, pero al fin y al cabo este es un juego más directo y enfocado en la diversion, lo que está muy bien.

    Y por poner alguna pega más, quizás para mi gusto, le ha sobrado 1 hora de duración al final, ya que el juego agota sus mecánicas jugables tras las primeras horas y ya en su último tercio no me aportaba nada y se hacía algo repetitivo.

    En todo caso, uno de los juegos que mas he disfrutado este 2021. Diversion directa, jugabilidad impecable y todo con muy buen rollo.

  5. Ruryk Z 18 noviembre, 2021 pm 30 19: 212021 Responder

    Voye, ¡has conseguido que quiera jugarlo, tío! Solo he leído cosas buenas de este juego y ya con tu recomendación no hay duda.
    Debe ser la nostalgia pero me encanta jugar ahora juegos con esta estética y este sentido del desarrollo. Algo clásico pero con su toque actual. Y si encima me echo mis risas mejor aún.
    Además Switch me parece la plataforma perfecta para estos juegos.
    ¡Un texto excelente como siempre, Voye! 😀

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