Análisis A Plague Tale: Innocence

La paz nunca reina para siempre

Todos terminamos sucumbiendo en menor o mayor medida al adoctrinamiento de las modas que el videojuego instaura con su avance, un progreso que en ocasiones remolonea más de la cuenta con algunas tendencias y ciertas fórmulas de éxito que son exprimidas hasta la saciedad. Aunque una parte de nosotros se refugia de vez en cuando en los valiosos clásicos con satisfactorias sesiones retro, seguir en la brecha de la actualidad es inevitable y por supuesto emocionante cuando eres un apasionado del videojuego.

Cuando te adentras en un título como el que hoy abarcamos, durante sus primeros compases alguno fácilmente puede caer en el error de emitir un juicio precipitado, provocado precisamente por ese condicionamiento que comentaba al principio. Después de pasar unos cuantos años sometidos férreamente al reinado del sandbox, al final es como si todos estuviéramos bajo una especie de yugo invisible que ha conseguido generar la falsa creencia de que para que un juego sea bueno y triunfe debe disponer de una apabullante libertad y una cantidad ingente de horas a dedicar.

A Plague Tale: Innocence nos cuenta el aterrador viaje de Amicia y su hermano pequeño Hugo a través de la Europa medieval mientras son perseguidos de forma implacable por la Inquisión, sobreviviendo a través de un mundo cruel y despiadado azotado por una imparable plaga de ratas. Durante su camino asistimos a una historia interesante y realista con el toque justo de fantasía, llegando incluso a despertar sensaciones más personales, algo parecido a lo que en su momento consiguió transmitir el genial Hellblade Senua’s Sacrifice de Ninja Theory.

La obra de Asobo Studio es una aventura de acción, sigilo y puzles que consigue sorprender y atraparte gracias al equilibrio prácticamente perfecto de su conjunto, que funciona estupendamente sin pretender abarcar más allá de lo que propone. Sin necesidad de recurrir a un mundo abierto y teniendo muy presente sus intenciones, el juego cuenta con una poderosa ambientación y un diseño de escenarios magnífico, variados y dignos de mención que contribuyen notablemente al peso de la historia y su narrativa, junto a unas mecánicas humildes pero efectivas con algunos elementos y detalles que otorgan pequeñas dosis de profundidad y sensación de progresión, algo que siempre resulta bienvenido.

Predominan el sigilo y los puzles por encima de la acción dentro de unos niveles lineales con una sola ruta a seguir donde la infiltración resulta bastante asequible, por lo que los enemigos en este aspecto no suponen un reto demasiado complicado. Sin embargo, en los enfrentamientos más directos es donde la cosa consigue ponerse más peliaguda y debemos demostrar cierta rapidez de movimiento y habilidad con el uso de un arma tan antigua como poco habitual: la honda. Es en este punto donde se genera un poco más de profundidad, al tener que emplear diferentes tipos de munición en función de las situaciones y los enemigos a los que hacemos frente. Según avanzamos en la historia vamos desbloqueando estos proyectiles especiales y distintas habilidades que podremos gestionar y seleccionar mediante un sencillo menú donde también es posible crear munición gracias a los objetos que vamos recolectando por los escenarios y que después podremos transformar durante la partida o en los bancos de trabajo que encontramos en el camino, los cuales también nos permitirán mejorar nuestro equipo.

Contribuye también un apartado sonoro que rinde a la altura de la ocasión y donde se echa en falta un doblaje a nuestro idioma, por suerte, su estupenda banda sonora, a cargo del conocido compositor Olivier Deriviere, consigue que nos olvidemos un poco de este detalle apaciguando el hecho de que una historia como esta bien merecía haber sido doblada al castellano.

Resulta loable comprobar como A Plague Tale: Innocence consigue mantenerse siempre en la medida exacta en todo aquello que se propone sin salirse del carril, asegurando constantemente nuestro interés con una historia absorvente y unas mecánicas que cumplen su cometido de forma sencilla, sin profundizar demasiado pero ofreciendo lo justo para complacer y entretener sin demasiadas complicaciones. Mientras lo juegas es muy probable que consiga arrancarte reminiscencias de otros títulos famosos como The Last of Us y Uncharted, incluso hay un momento al principio de la historia que llegó a recordarme durante un instante a RE4.

Siempre hay algo que podemos reprochar, aunque sea poco y estemos hablando de un juego bueno. En este caso es cierto que se hubiera agradecido una mayor variedad de situaciones e introducir algún enfrentamiento más contra enemigos especiales, y puesto a pedir; un arma extra para Amicia, como evolución lógica a su honda y a la madurez que va experimentando el personaje, detalle que sí queda representado en los cambios de su indumentaria durante la partida. No obstante, observando el todo, A Plague Tale: Innocence es un ejemplo de equilibrio en todos sus aspectos en favor una vez más de la narrativa y la historia. Muestra la cantidad exacta en todos sus ingredientes, incluyendo su personalidad accesible, la duración y su precio. Juegos como este nos instan a recordar gratamente que para disfrutar no es necesario contar con un despliegue abrumador de horas de juego, infinidad de tareas secundarias a completar o cientos de km digitales por recorrer, a veces, sin demasiado sentido.


A Plague Tale: Innocence es un ejemplo de equilibrio en todos sus aspectos en favor de la narrativa y la historia


8.9

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Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles.

1 comment

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  1. malevolus 15 agosto, 2019 at 09:33 Responder

    Coincido practicamente en todo salvo en el detalle del precio, opino que deberia ser más barato porque al parecer despues de acabarlo no hay alicientes para rejugarlo, salvo que quieras volver a revivir una buena historia. Saludos

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