Retro: el pasado es parte del futuro

El videojuego ha progresado, la forma de jugar ha evolucionado y el concepto de jugador también ha cambiado. La tecnología se desarrolla a buen ritmo y resulta apasionante recordar como eran los videojuegos hace 25 años para después situarnos en pleno 2018 y analizar, por ejemplo, las posibilidades que ahora ofrece una videoconsola, no solo a nivel de hardware, también el concepto social y de comunidad online con el que se ha visto reforzada la industria y donde la modalidad multijugador es la segunda cabeza de un gran monstruo dispuesto a devorar en su mejor momento un hueso duro de roer; la realidad virtual.

Estos días es muy habitual encontrar multitud de artículos donde se recogen los juegos y las diferentes propuestas tecnológicas más esperadas del sector para este año cuyo precinto acabamos de rasgar. Medios como Tegusta.es presentan su propia lista con los videojuegos más esperados de PS4 para 2018.

Obras representativas de esta última etapa como Uncharted 4, The Legend of Zelda: Breath of the Wild y Horizon: Zero Dawn son buenos ejemplos para ilustrar el punto técnico y artístico al que ha llegado el videojuego actual. Impacientes estamos por conocer las sorpresas que nos depara este largo año que tenemos por delante.

 

 

Sin embargo no podemos ignorar un bonito despertar de la faceta más clásica de este nuestro entretenimiento predilecto. El interés por el videojuego y las consolas retro también ha ido creciendo y su demanda se ha disparado en los últimos años, su imagen y recuerdo ha dejado de ser algo icónico y merchandisingesco para convertirse en una alternativa más a la hora de disfrutar de los videojuegos.

El valor de los clásicos es algo que siempre hemos tenido por bandera en esta casa y durante los últimos años hemos defendido la postura de siempre volver a ellos en los momentos oscuros. Que regresarían como una nueva moda es algo que teníamos muy claro.

El éxito de la NES y SNES Mini habla por sí solo y posiblemente sea el reflejo más evidente y comercial de todo esto que comentamos. Sin embargo este auge por lo clásico venía reflejándose mucho antes y desde otros focos. Recientemente, un medio extranjero afirmaba que un estudio de mercado había recogido que durante el pasado 2017 la consola retro más demandada en internet y tiendas dedicadas al tema había sido Nintendo 64. La Super Nintendo original fue durante varias navidades consecutivas, antes de la aparición de su versión miniaturizada, la consola más regalada y buscada en fechas tan señaladas. Las tiendas y negocios online especializados en reparación y up-grade de consolas también se han unido a esta gran fiesta.

El terreno de la emulación es otra prueba, sin duda todo un mundo, y para muchos sinónimo de la palabra Raspberry, esas placas son una pequeña pero gran maravilla capaz de albergar toda la historia del videojuego, desde sus orígenes hasta casi prácticamente nuestros días, y digo casi porque según nos vamos acercando a la actualidad la emulación se vuelve más complicada.

Este entusiasmo por recuperar sensaciones pasadas también tiene su reflejo en una parte del catálogo actual: recopilaciones de viejas glorias, relanzamientos, trilogías, remasterizaciones, remakes y proyectos de fans que buscan devolvernos juegos de renombre. Muchos estudios se inclinan o buscan inspiración en los clásicos plasmando estéticas de otras generaciones e insuflan agradecidas mecánicas de antaño a sus proyectos independientes. El objetivo es siempre el mismo, apelar al recuerdo, regresar a lo más esencial y efectivo, empleando en ocasiones una pizca de tecnología actual en beneficio de la causa.

La satisfacción por el videojuego clásico siempre ha estado presente en muchos de nosotros, no ha hecho falta que llegaran versiones en miniatura de algunas máquinas que adoramos y atesoramos fuertemente en nuestro corazón pixelado. Los años y las generaciones pasan pero algunos hemos resistido, desempolvando de vez en cuando alguna reliquia con la que pasar un buen rato mientras recordamos buenos tiempos. La conservación o el coleccionismo nostálgico que muchos padecemos posiblemente sea la primera fase, después, el deleite por el retro viene a convertirse en una especie de realidad paralela, un mundo alternativo a la reluciente y en ocasiones aburrida actualidad tecnológicamente avanzada. Por eso nuestros reportajes y artículos, y sobre todo, nuestras horas de juego, siempre andan parejas a la hora de alternar entre la actualidad y el ayer. Porque hay cosas que son irrepetibles y una parte de este prometedor futuro pertenece también a un glorioso pasado. Ahora más que nunca.

 

 

 

 

 

 

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COBRA

Me gustan los videojuegos que tienen una buena historia que contar. Soy un jugador de acción, adoro los disparos y las explosiones. Si tienes problemas ¡vuélalos por los aires!

6 comentarios

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  1. Victor Jesus Bombien Sanchez 28 de enero de 2018 a las 12:39 Responder

    Pues sí, un auténtico juegazo. Cuando era pequeño me prestaron la dreamcast con ese juego, el shenmue, virtua tennis y head hunter… y fue, junto al virtua tennis, al que le dediqué más horas jeje

  2. malevolus 28 de enero de 2018 a las 20:04 Responder

    Yo estoy encantado com mi Raspberry, uno de los mejores inventos de los últimos años. Tener tal cantidad de juegos, años de diversión, historia y gratos recuerdos comprimidos en un aparato tan pequeño parece casi brujería. Me río yo de la nes y la snes mini.

  3. hanagomi 2 de febrero de 2018 a las 15:45 Responder

    No comprendo, como es que solo SEGA y NINTENDO es clasico, sabe cuantos MUSICOS del BARRO hubieron!! mejor dicho sabe algo de lo que escribe? o es solo relleno?

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