La madre de los videojuegos

Pionero, creador de géneros y un talento único que nos ha brindado unos cuantos videojuegos inolvidables. A menudo, el gran legado de Yu Suzuki injustamente no es recordado como se merece si lo comparamos con otras figuras habituales provenientes del país del sol naciente como pueden ser Hideo Kojima o Shigeru Miyamoto.

La mente agitada e imparable de este creativo ha demostrado siempre su gran versatilidad a través del catálogo de obras que componen su carrera, un conjunto de títulos que analizados con detenimiento nos recuerdan su valor. Estas apuestas en su momento fueron revolucionarias y actualmente consiguen, por méritos propios, mantenerse en el recuerdo de muchos atesorando su magia gracias al estilo inigualable de su creador. A continuación, repasamos los trabajos más notables de una de las figuras más destacables del sector.

Entre los años 80 y mediados de los 90, Yu Suzuki se dedicó principalmente al mundo de los recreativos, cosechando grandes éxitos a través de unos videojuegos diferentes y revolucionarios que se caracterizaban por una mezcla de innovación jugable y gráficos avanzados. Su primer trabajo en Sega, Champion Boxing (1984), seguramente no sea el más recordado pero este juego de boxeo en 2D a pesar de su apariencia sencilla conseguía plasmar la dureza de este deporte. El realismo y la perfección en la jugabilidad han sido una firma casi constante en muchos de los trabajos del nipón y así lo demuestran cada uno de los éxitos que llegarían en los años venideros.

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Hang-Ong (1985), el videojuego que reveló la afición de Yu Suzuki por las motos, uno de los primeros títulos de recreativa en emplear 16 bits y la famosa tecnología “Super Scaler” de Sega, la cual permitía una gran tasa de imágenes por segundo y un escalado de sprites que lograba simular escenarios casi tridimensionales. Su gran jugabilidad buscaba recrear con realismo el mundo del motociclismo y su aspecto visual junto al diseño de la recreativa en forma de moto son características recordadas con cariño por muchos nostálgicos de los salones arcade.

Space Harrier (1985) es considerado por muchos como uno de los videojuegos más famosos de la historia. El concepto original de este título buscaba una experiencia en la que el jugador pilotaría el famoso caza de despegue vertical “Harrier”. Las limitaciones de la época acabaron con esa primera idea realista para dar paso a un shooter pseudotridimensional de ciencia-ficción con toques fantásticos. El caza fue sustituido por un hombre de melena rubia que puede volar en cualquier dirección disparando a todo tipo de criaturas fantásticas. La improvisación creativa y el poder de la imaginación pueden ser las mejores armas para solucionar un problema durante un desarrollo, este videojuego es el ejemplo perfecto de ello.

Inspirado por La Historia Interminable, una obra de la que Suzuki es un gran admirador, Space Harrier también hacía uso de la tecnología Super Scaler ofreciendo un despliegue de frenetismo fantástico inolvidable. El éxito de esta obra queda latente en el hecho de que fue portado a casi treinta plataformas diferentes en su momento y a lo largo de los años han ido llegando versiones para Wii, Nintendo 3DS, Xbox 360 y PS3.

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Un tío rubio que vuela y que dispara a todo tipo de bichos raros, incluido un elefante de un solo ojo. Space Harrier es pura libertad de expresión imaginativa

 

Antes de que llegara Ferrari F355, Suzuki ya demostró su pasión por los Ferrari con OutRun (1986). No había licencia oficial y tampoco se hace referencia a la prestigiosa marca italiana, sin embargo el culo del Ferrari Testarrosa en el centro de la pantalla resulta inconfundible. Un exitoso título que además de ser portado a multitud de plataformas, ha contado con revisiones más actuales. Bendecido con la tecnología Super Scaler a un nivel más avanzado, OutRun hace jugable el tópico que tantas veces hemos visto plasmado en el cine americano; el sueño de conducir un deportivo rojo con una moza rubia de copiloto.

Yu Suzuki se quedó con una espinita clavada con el tema de crear un videojuego donde nos pusiéramos a los mandos de un caza y esta cuestión quedó zanjada con After Burner (1987). El realismo de su sistema de control y su apartado gráfico lo alzaron en los Game Awards de Japón. La utilización de gráficos con sensación tridimensional y una gran velocidad en el manejo de sprites gracias a la placa Sega X, mostraban la evolución de la tecnología Super Scaler a través de una experiencia realista de combate aéreo. After Burner es una de las máquinas recreativas más famosas y exitosas de la historia, también una de las más deseadas por coleccionistas.

Después de todos estos juegos no era un secreto que Sega apostaba fuertemente por la cruzada hacia el terreno tridimensional desarrollando videjuegos que sustituirían los píxeles y los sprites por el uso de polígonos. La bandera de la compañía en esta nueva y emocionante etapa fue la gran familia Virtua.

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Han pasado años desde que vimos esta portada pero no importa, si te concentras, aún puedes sentir como esos polígonos hacían alucinar hasta el último rincón de tu cuerpo

 

Virtua Racing (1992) impresionó a medio mundo llevando el género de la conducción a un nuevo nivel pero fue la llegada de Virtua Fighter (1993) la que consiguió sacudir el mundo del videojuego con el diseño de sus luchadores, los escenarios y esa sensación de profundidad. Un adelanto técnico que marcaba el camino a seguir en cuestión de uso de polígonos y mostraba como serían los futuros títulos de lucha en tres dimensiones. Después llegaría Virtua Cop (1994), otra leyenda en el campo de los disparos con pistolas de luz, su éxito inspiró a multitud de títulos de estas características que se convertirían en una de las experiencias más concurridas y variadas de los salones recreativos.

A menudo, cuando pensamos en Ferrari 355: Challenge (1999) nos invade una sensación un poco agridulce pues fue una de las últimas maravillas que pudimos disfrutar en los recreativos antes de que estos comenzaran a desaparecer paulatinamente. En esta ocasión, Yu Suzuki sí contó con la licencia Ferrari para plasmar todo su amor hacia estos coches, concretamente hacia el modelo 355. Tal fue su obsesión por reflejar fielmente su conducción que el resultado fue un título exigente de verdad, para muchos, uno de los mejores simuladores de conducción que se han creado y uno de los primeros juegos fotorrealistas de la historia del videojuego. Inolvidable el mueble de su máquina recreativa dotado con tres pantallas amén de la versión para Dreamcast, otra de las joyas de la última consola de Sega.

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Se dice que un buen día, Suzuki, cansado de crear experiencias intensas pero breves, el concepto básico de lo que debe ser una partida en una recreativa, decidió, impulsado una vez más por su espíritu innovador y de superación, crear un videojuego largo y complejo que sumergiera al usuario en un viaje profundo y una vez más, realista. El resultado de ese largo sueño (a día de hoy continúa) fueron los primeros compases para crear uno de los videojuegos de rol más ambiciosos y únicos de la historia de los videojuegos: Shenmue (1999), una de las experiencias más cautivadoras que puede experimentar un jugador.

A menudo se califica a Shigeru Miyamoto como “el padre de los videojuegos” por su gran aporte a esta industria. En cierta ocasión, durante una entrevista concedida en 2010, Yu Suzuki dio su opinión sobre esta afirmación señalando con humor: “Si Miyamoto es el padre de los videojuegos, supongo que yo soy la madre “. En el fondo no merece la pena entrar en discusiones porque como también suele decirse: “madre no hay más que una ” y el legado de esta madre son algunas de los obras más innovadoras, influyentes e inolvidables del videjuego. Títulos que además de introducir un concepto revolucionario han servido para escribir la historia del videojuego, plasmando ya de paso, las mayores pasiones de su creador con un sello inconfundible de perfección y realismo como pocas veces se ha visto.

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3 comentarios

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  1. Víctor Bombién 7 de Agosto de 2016 a las 01:35 Responder

    Muy buen artículo, todavía recuerdo los vicios al super hang-on de megadrive y al outrun. También juegazo Virtua Cop, uno de mis primeros juegos de PC jeje

  2. voyevodus 22 de Agosto de 2016 a las 23:17 Responder

    Genial artículo, y genial Suzuki, sobre todo al principio, cuando había más opciones de innovar porque había mucho menos inventado, y después de Shenmue se desinfló como un globo el hijoputa. Sobre esta obra, solo decir que para mí es un TOP 3 de los mejores juegos que se hayan hecho, pero también fue uno de los principales causantes de la ruina de Sega y su posterior abandono de la fabricación de hardware.

    El primer juego en consola en emplear polígonos fue el supercartuchaco del Virtua Racing de Mega Drive, y los Virtua Fighter, Virtua Rally y Virtua Cop también fueron pioneros. Así que creo que no es que Sega apostara fuertemente por la cruzada “pro-polígono anti-sprite”, sino la que iba en cabeza llevando la bandera, y un pelín por detrás, Namco, que era la competencia más fuerte de Sega en Arcades en aquel momento.

    Sobe el resto de juegos de la lista de Suzuki… cuanto más mayor me hago más me emociona lo retro. A OutRun, Space Harrier y After Burner los jugué por primera vez en los recreativos sin nombre de Vía Carpetana. Al Virtua Racing en Mega Drive. A Virtua Fighter, Virtua Cop, y Ferrari F355, sobre todo, en los recres de Parquesur. Y Shenmue, en Dreamcast. Inolvidables todos.

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