Bioshock: Infinite

Juegos que merecen una “segunda oportunidad”: Bioshock Infinite

El caso de hoy puede ser delicado. Aún así fue pasto de nuestro tiburón. Hablamos de un videojuego que para muchos puede ser catalogado como obra maestra, de hecho la obra de Irrational Games posee una historia y un acabado visual dignos de tal elogio pero ¿cómo es posible que Bioshock Infinite esté protagonizando su propio capítulo en esta sección? Un lugar reservado para aquellos videojuegos que nos decepcionaron.

Existe un conocido refrán que dice: “Lo prometido es deuda” y para nosotros, los jugadores, el significado de este mensaje es algo sagrado cuando llegado el momento nos presentan las virtudes y las posibilidades de un nuevo videojuego. Sobre todo cuando sus creadores se apoyan en una serie de características para vendérnoslo. Todos aquellos que presentan demostraciones y vídeos que luego distan mucho del resultado final, comenten un grave error cuando olvidan o no tienen presente el significado de esta frase hecha. Ya hemos sido testigos de varios casos sonados y la credibilidad del jugador hacia un estudio, compañía y la industria en general llega a resentirse. Por este motivo estamos aquí y ahora hablando de Bioshock Infinite.

Ken Levine y su estudio encandilaron a todo el mundo con las posibilidades de su nuevo videojuego, un nuevo Bioshock que nos llevaría hasta el mismísimo cielo con una jugabilidad rica, profunda e incluso un poco más compleja de lo que ya habíamos visto en la primera parte. Pero finalmente se cubrieron de gloria (en el sentido irónico, por supuesto) presentando un producto final bastante más descafeinado. Elementos clave de su jugabilidad, personajes y características que en teoría iban a ser los pilares centrales de la experiencia, finalmente llegaron sin toda esa notoriedad prometida.

Bioshock: Infinite

La limitada participación de Elizabeth durante los combates, el comportamiento totalmente desaprovechado de Songbird dentro de la historia y el restrictivo uso de las brechas temporales y el SkyHook. Sin olvidar que esta entrega también simplificó algunos elementos de la primera entrega, restando aún más profundidad. Todos esto de lo que tantas veces se habló y que tanta importancia y repercusión transmitía en aquellos gameplays, quedaron bien lejos de ese alcance jugable tan esperado.

La triste realidad de Bioshock: Infinite es que fueron sus propios creadores los que lo condenaron en vida al generar tanta expectación y después se vieron obligados a desechar ideas, reducir conceptos y contenido porque el juego, tal y como lo mostraron, no funcionaba. Escenarios más estáticos, bonitos pero sin vida, limitados y con mucha menos interacción de lo esperado. El gran error que se cometió con este juego fue mostrar aquellos gameplays que presentaban una cota de juego que luego no pudo mantenerse, posiblemente por las limitaciones técnicas de la pasada generación. Lo peor de todo es que fue algo que se ocultó prácticamente hasta el final.

Si desde un principio honestamente se hubiera mostrado el juego que finalmente conocimos, seguramente Bioshock Infinite no habría decepcionado tanto ni estaría dentro de esta sección. Desde luego que tiene una buena historia y un final de esos que no se olvidan fácilmente. Si a eso sumamos su bello acabado, que es una obra de arte visual, fácilmente puedes caer en la tentación de ser un poco más permisivo. Pero no. No porque hemos llegado a un punto en el que lo más sencillo es desarrollar unos bonitos gráficos y eso, por mucho que quieran inculcarnos, no lo es todo. Conquistar nuestro maltrecho corazón de jugador va siendo cada vez más difícil, pues cada vez está más cerrado y escondido profundamente. Allí abajo muy cerca de Rapture.

 

 

 

 

 

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RUBIO

Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes
pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica
que desafíe tendencias comerciales y accesibles.

3 comentarios

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  1. BladeRunner 2 de julio de 2015 a las 03:19 Responder

    Me mantuve alejado de todo lo que iban diciendo de este juego, y cuando lo jugué no me gustó. Jugué al uno y me encantó, pero es que este…pufff. La niña brasas que va contigo toda la aventura no te sirve de mucho, solo te da munición y cosas de vez en cuando con el solo motivo de hacerte el juego mas fácil y casualizarlo al fin y al cabo.

    Ni lo enemigos la pueden matar, pero lo peor, ni tu la puedes matar.
    Es una niña hostiable, como tantos niños del cine, como el puto niño de terminator 2 ( enano coñon ) como el de solo en casa, etc etc…
    En fin a mi ese juego no me gustó ni me lo pasé bien en ningún momento.

  2. RUBIO 2 de julio de 2015 a las 17:23 Responder

    Me entretuvo, no está mal pero el problema es que lo jugamos con unas expectativas que no llegaron a cumplirse en ningún momento, solo en lo visual. Casi ningún apartado de su jugabilidad era lo que se prometió en un principio. Al final la sensación que a mi me quedó con este juego es la de un bonito paseo, contemplar algo bello y ya está. Típico videojuego-cuadro, como The Order: 1886. Buenos ejemplos de la belleza y el alcance gráfico que pueden crear los videojuegos, pero no serán recordados como los grandes juegos que esperaban o querían vendernos.

  3. Yaybes 2 de julio de 2015 a las 23:13 Responder

    Coincido en que el juego en si,era bastante pesado.Como juego no me pareció divertido en absoluto.
    La historia me pareció medianamente buena.Pero me dejó la sensación de ser un juego muy sobrevalorado.

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