Soldier of Fortune

I LOVE: SOLDIER OF FORTUNE

Raven
2000
FPS

 

Soy John Mullins y he venido a reventarte

En los videojuegos la violencia es un tema caliente. Siempre han existido títulos más explícitos que otros pero algunos se han encargado de demostrar al mundo entero que estaban dispuestos a enseñar algo más que charcos de sangre en el suelo. Soldier of Fortune es uno de ellos, un juego de disparos en primera persona que con una rápida ráfaga acribilló a la censura y a todas esas voces hipócritas que siempre se alzan en contra de los videojuegos.

El título de Raven deja claras sus intenciones incluso desde su pantalla de carga, representada por un cargador de pistola que poco a poco va avituallándose de balas. Mostrar lo vulnerable que es el cuerpo humano a las armas de fuego y a sus distintos calibres es el principal objetivo del juego, eso y convertir al jugador en una bestia adicta a los escopetazos a bocajarro. La excusa para todo este baño de sangre es interpretar al famoso John Mullins, un auténtico veterano estadounidense de las fuerzas especiales que viaja por el mundo haciendo picadillo a terroristas de todas las nacionalidades, tamaños y colores.

Soldier of Fortune

SOF se encarga de demostrarnos fielmente por qué una SPAS 12 debe emplearse a corta distancia

 

Resultaría superficial calificar a Soldier of Fortune como un videojuego violento solamente porque sí. Basado en la popular revista del mismo nombre, pocos títulos dentro de su género habían mostrado hasta entonces con tanto detalle y crudeza el horror de la guerra, el resultado de un disparo en el cuerpo humano. Con sus 26 puntos de impacto diferentes, los tiroteos se convierten en una curiosa y divertida clase de anatomía donde nuestros disparos provocan distintas heridas en función del miembro o la parte del cuerpo alcanzada, del arma que empleemos y la distancia desde la que efectuamos el tiro. Su desquiciante banda sonora se encarga de recordarte en todo momento que aquí solamente hemos venido para una cosa. Matar.

La inteligencia artificial de los enemigos no es brillante, de hecho es nula, pero a día de hoy no he vuelto a ver un sistema de daños tan bien recreado y variado. Brutal es su adjetivo. A lo largo de sus distintos y variados niveles, que nos llevan alrededor de todo el mundo, plasma algunos detalles únicos en el género. Todavía no me he encontrado con un first person shooter que sepa recrear con tanto realismo el efecto de un disparo sobre la cabeza de una persona. ¿Cuántas veces has utilizado una Águila del Desierto en un videojuego? muchas… ¿pero en cuántos de ellos de un disparo has dejado las tripas de tu oponente asomando por su maltrecho vientre? Es el efecto que produce emplear este modelo de pistola sobre tus enemigos en SOF. Prueba a vaciar el largo cargador de tu subfusil sobre el cuerpo de un pobre diablo, cuando aún está de pie o yaciendo en el suelo, provocará que éste “baile” moviéndose con espasmos y sin parar hasta que agotes el cargador.

Soldier of Fortune

Anuncio publicitario de SOF. Toda una declaración de intenciones

 

En este juego sientes cada una de las balas que le metes en el cuerpo a tus objetivos, pues el resultado no se limita únicamente a que tu enemigo muere o desaparece, siempre vemos la consecuencia de nuestro disparo basándose en unas cuidadas y estudiadas directrices. Curioso y prácticamente inútil también es el dispositivo de detección de sonido incorporado en la barra de vida de John.

Los años han pasado para Soldier of Fortune y se nota, sin embargo todavía atesora parte de su fuerza y brutalidad. Es un shooter de los de antes, de los que no necesitan dar demasiadas explicaciones para liarse a tiros y de los que obligan al jugador a ser rápido y buscar botiquines. Es salvaje de principio a fin en cada uno de sus niveles, pero el más brutal, el ambientado en Uganda, posiblemente sea uno de los niveles más crudos que he jugado en un fps. Las distintas animaciones de sus armas, cuando las seleccionamos y al recargar, resultan geniales, así como su comportamiento contundente y bien diferenciado. Utilizar arsenal de toda la vida sobre una factoría de terroristas y militares sin cerebro sigue siendo una delicia gracias a un sistema de daños genuino y violento como pocos.

 

Imagen texto: Super Adventures in gaming

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RUBIO

Rubio en Google+ Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles. No soy un periodista ni un mercenario, soy un jugador.

5 comentarios

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  1. jamonis 27 de enero de 2016 a las 20:50 Responder

    Si señor, un buen reportaje para un juego único. Que pena que no se aprenda de los clásicos para rematar los títulos nuevos.ahora todo son actualizaciones de mapas y customizacion de los personajes. Ni si quiera el gtav tiene ese tipo de detalles como el efecto que provoca un disparo.en su caso, puedes matar a alguien disparandole en un pie.

  2. RUBIO 27 de enero de 2016 a las 22:44 Responder

    Bastante de acuerdo con todo lo que dices Jamonis, hemos hablado en más de una ocasión sobre cómo está el patio con las tendencias actuales. Un placer tenerte por aquí.

    Un abrazo

  3. malevolus 28 de enero de 2016 a las 08:09 Responder

    como he disfrutado este texto,,, explica perfectamente las sensaciones q produce jugar a soldier of fortune, un shooter en 1a persona de los q no se olvidan. La 2a parte, double helix, no estaba mal xo no era tan sadico. La ultima entrega mejor pasar de ella. Con tanto shooter espectacular en primera persona como hay en el mercado actual no puedes sacar un juego con las deficiencias de hace 16 años, es decir una IA bochornosa y unos fallos tecnicos demasiado cantosos.

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