Especial 25 aniversario Metal Gear

Breve repaso a los 25 años de esta saga y re-análisis de Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots

La saga Metal Gear ha cumplido 25 años. Inevitable el no recapitular durante un momento mientras echamos la mirada hacia atrás repasando rápida y mentalmente una de las historias más fascinantes del mundo del videojuego. Desde su primera entrega en 1987 para MSX, Metal Gear, hasta MGS 4: Guns of the Patriots en PlayStation 3 en 2008, los fans de esta saga y cualquier amante de los videojuegos encuentra irresistible la forma en que Hideo Kojima aborda el argumento de esta historia, jugando con el pasado, presente y futuro. Una obra capaz de mezclar la Historia real, auténticos sucesos históricos, con la trama de su argumento y donde el componente fantástico también es capaz de encontrar su hueco. Su espectacular ritmo cinematográfico, la calidad de sus vídeos, el carisma de sus personajes y el sentimiento de sus diálogos hacen de esta saga un producto único e increíblemente original. Un videojuego de película o una película en videojuego.

Las dos primeras entregas para MSX (Metal Gear y Metal Gear 2: Solid Snake) podrían ser considerados como los padres de la infiltración y el sigilo en los videojuegos. Unos primeros pasos que ya nos enseñaban una lección y era que burlar al enemigo en lugar de eliminarlo también podía resultar atractivo, al igual que ir llenando nuestros bolsillos con diferentes objetos para mejorar nuestro equipo, algo que nos hacía sentir cada vez más preparados para la misión. Unas señas de identidad que se han mantenido hasta nuestros días, sin embargo y ciñéndonos únicamente a las entregas de consola de sobremesa (Portable Ops y Peace Walker de PSP también son piezas necesarias para conocer plenamente esta historia) podemos apreciar como con cada entrega esta serie ha ido evolucionando.

Metal Gear

Metal Gear: Solid para PSX es un título de suma importancia. Por un lado es la entrega que dio el salto a las tres dimensiones y por otro es la que consolidó esa personalidad sigilosa, junto a su tan característica jugabilidad, dueña de un amplio sistema de controles. Metal Gear: Solid es la entrega más representativa de toda la obra de Hideo Kojima. Años después, los usuarios de GameCube recibirían un gran regalo, un remake titulado MGS: The Twin Snakes. Una entrega que fue criticada por algunos debido a la alteración de algunas cinemáticas y a la inclusión de nuevos efectos cinematográficos, pero lo cierto es que ofrecían originalidad y contemplar este capitulo con la calidad de Sons of Liberty, fue todo un lujo. Silicon Knights hizo un gran trabajo.

Año 2001, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty fue el primer título de la serie que se benefició del avance técnico de los 128 bits, consiguiendo unos modelados y unos entornos más trabajados, más realistas, además de incluir nuevos movimientos y posibilidades a su jugabilidad. Fue la entrega que demostró lo complejo y enrevesado que podía llegar a ser el argumento de Metal Gear y también el capítulo que más polémica levantó entre los fans, debido precisamente a su complejo guión, la duración de las cinemáticas y a la importancia que se dio al personaje de Raiden, una nueva figura que dejaba en un segundo plano a Snake.

La llegada de Metal Gear Solid 3: Snake Eater en el año 2004 fue uno de los momentos más emocionantes de la saga, por primera viajábamos al pasado, encarnando al legendario y aún no consagrado Big Boss en un inolvidable viaje hacia su leyenda. El marco temporal dentro de la saga, la importancia de todos sus personajes, la supervivencia en un entorno natural y el uso de los camuflajes añadidos a la infiltración de siempre, hacen posiblemente de Snake Eater la mejor entrega de la serie, alzándose como el Metal Gear definitivo. Los hechos acontecidos en este título lo sitúan como la pieza clave para entender el argumento de toda la saga.

Metal Gear

Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots (2008) ha estrenado recientemente el sistema de trofeos en PS3, la agradecida función de instalación completa y se ha despedido para siempre de sus funcionalidades online. No sé a vosotros, pero a mi me ha parecido un buen momento para empezar la aventura de Old Snake analizándola de nuevo.

MGS 4 tiene el mismo punto extra que tuvo en su día Sons of Liberty, irrumpir dentro de una nueva generación como nuevo representante de la saga y aprovechándose de cierto despliegue técnico. No hace falta decir que estamos ante una de las obras maestras de esta generación pero también es justo señalar que posiblemente no sea el mejor de los Metal Gear. El primer contacto despierta una tormenta de emociones contradictorias dentro del jugador. Por un lado quedas asombrado por la calidad de las cinemáticas y la evolución respecto a la anterior entrega, pero en algunos momentos llama la atención el uso de algunas técnicas impropias de esta generación. Es un juego con una gran cantidad de detalles, como cualquier Metal Gear, muy cuidado pero es cierto que no aprovecha el poderío de PS3. Dejando a un lado su genial historia y sus impresionantes cinemáticas, esta saga nunca ha sido una maravilla de la técnica, sin embargo tiene otras virtudes que han sabido compensarlo.

Cinco años después del incidente de Big Shell (MGS: Sons of Liberty) la guerra ha cambiado y la industria del videojuego también lo ha ido haciendo. MGS 4 nos sitúa en un campo de batalla moderno, muy tecnológico, donde la identidad de la saga parece ahogarse en algunos momentos entre el sonido de los disparos. Una guerra completamente controlada, donde los ejércitos privados sostienen y alimentan la economía mundial. Dirigidos por Los Patriots y sus nanomáquinas, éstos son capaces de controlar cada soldado y su armamento. Nunca antes había sido tan sencillo encontrar un arma en la saga Metal Gear, incluso modificarla y comprar munición para ella. Todo esto se lo debemos a Drebin, el traficante de armas y a su mono sin pelo.

Metal Gear

Su nuevo enfoque “‘No Place to Hide” resulta atractivo, los nuevos movimientos y los cambios introducidos en su jugabilidad gustan pero por un momento es inevitable sentirse un poco traicionado, sentimos que la infiltración nos ha sido infiel con la acción, quedando a voluntad del jugador la decisión de emprender nuestros objetivos de manera sigilosa o abriéndonos paso a golpe de M4. Esto es debido a la inclusión de una cámara desde el hombro (made in RE 4) que nos permite avanzar y disparar, pudiendo incluso cambiar la posición de disparo, como en Splinter Cell, novedad que facilita enormemente los enfrentamientos. Por supuesto y “gracias” a estas novedades, estamos ante el Metal Gear más sencillo de toda la saga.

Su aire futurista, los conflictos actuales en Oriente Medio, el “No hay sitio para esconderse” y el paso de los años. La precoz vejez de Snake no es solamente a causa del virus FoxDie. Somos conscientes de los años de la saga al servicio del videojuego y sobre todo de las necesidades de la industria actual, que han hecho que la saga Metal Gear evolucione y madure. Pero ¿lo ha hecho de la manera correcta? Es difícil saberlo. El sector más puritano posiblemente vio en estas novedades una especie de sacrilegio hacia las doctrinas de la infiltración que con tanto esmero nos inculcaron las entregas anteriores. Lo que está claro es que cuando nos lanzamos al ataque con los rebeldes mientras avanzamos disparando, es inevitable sentir que un poco del espíritu de Metal Gear ha muerto. Es una sensación que tal vez el propio Kojima ha querido hacernos sentir a propósito, para meternos más en situación, en ese campo de batalla modernizado donde no hay sitio para esconderse, ni donde tampoco parece haber un sitio para Old Snake y sus antiguos movimientos. Por un momento Guns of the Patriots parece señalarnos la nueva dirección hacia donde van los videojuegos actuales. Un título que posiblemente marca un antes y un después en la saga.

Metal Gear

Pero justo cuando sientes esa sensación de que parte de su identidad personal se ha disipado entre el polvo de la batalla, nos damos cuenta de que Guns of the Patriots es un homenaje a toda la saga, un emocionante reencuentro de personajes y nuevos protagonistas que van desvelando y aclarando el complejo argumento de esta gran historia. El sistema de recuerdos es sencillamente genial, permitiendo al jugador activar mediante la pulsación de un botón y durante las intros y los diálogos, esos flashes/recuerdos vividos durante las anteriores entregas. De pronto el videojuego consigue intimar con el jugador, con sus sentimientos y consigue emocionarlo. Esos recueros llegas a sentirlos realmente, estuvimos allí, fuimos indirectamente ese protagonista y por un momento vuelven a aparecer rápidamente ante nuestros ojos. Si Metal Gear sabe hacer algo bien, eso es sin duda emocionar al jugador. Una de sus grandísimas virtudes.

Pero el tributo a esta historia y su evolución viene también representado en otros aspectos. El Octocamo, el nuevo traje “inteligente” de Old Snake es nuestra nuevo alidado, un traje especial que permite fundirnos con el entorno, imitando de manera dinámica la tonalidad de cualquier superficie y el Solid Eye, un visor a modo de parche que nos permite leer el terreno, imitando ya de paso y sin ser casualidad, la apariencia de Big Boss. El campo de batalla se ha modernizado, pero por supuesto se trata de la herencia jugable de la anterior entrega, el genial Snake Eater y Big Boss, un personaje con un peso argumental que rivaliza en protagonismo con Solid Snake. La historia también aclara y revela muchos detalles sobre Raiden y otros hechos acontecidos que guardan relación directamente con el argumento de Sons of Liberty. 

Pero este tributo guarda un momento muy especial a Metal Gear: Solid de PSX. El regreso a Shadow Moses es un momento épico que provoca un escalofrío de pura emoción. Mientras, el jugador avanza por las ruinosas instalaciones recordando y escuchando los ecos de las voces de los protagonistas de aquella historia. Por un momento nos teletransportamos a 1998 y los recuerdos van más allá del juego, hasta aquel momento. Durante un instante nos paramos a pensar donde estábamos, como era nuestra vida en aquellos días, cuando jugábamos a Metal Gear Solid en PSX.

Metal Gear

El enfrentamiento con los jefes finales siempre ha sido uno de los mejores momentos de cualquier Metal Gear. Esa sensación tensa que siempre nos producen la primera vez que entran en escena es muy emocionante. Unos enemigos originales que a menudo consiguen dejar huella gracias a que al igual que nosotros, también ellos cuentan con su propia historia. Muestran su fuerza pero a menudo también sus propios miedos y debilidades. Su carisma y personalidad son únicos e inconfundibles. La unidad “The Beauty and The Beast” son los enemigos especiales de MGS 4, atractivas mujeres traumatizadas por los horrores de la guerra a causa de sus terribles experiencias personales. Unos jefes finales que a su vez rinden homenaje a otros inolvidables enemigos que una vez conseguimos derrotar, pero sin duda es el grupo menos original de todos los que hemos conocido a lo largo de esta vibrante historia. El sabor agridulce de estos enfrentamientos especiales se disipa levemente durante la pelea final contra Liquid Ocelot y por supuesto, con la cinemática final.

Metal Gear Solid: Guns of the Patriots no es el mejor de los Metal Gear, pero es la entrega encargada de homenajear, repasar y aclarar lo que ha sido la saga durante todo este tiempo. Sin duda, es una gran labor. Muestra madurez y una evolución clara e irremediable hacia los valores actuales. Un título que posiblemente marca un punto de inflexión en la saga y nos impulsa hacia otros conceptos de Metal Gear que están por llegar, pero la auténtica esencia de esta serie siempre permanecerá encerrada en estos 25 años de historia.

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RUBIO

Rubio en Google+ Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles. No soy un periodista ni un mercenario, soy un jugador.

4 comentarios

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  1. RUBIO 21 de septiembre de 2012 a las 18:08 Responder

    Muchas gracias big_boss-kamy. Significa mucho que te haya gustado este especial. Metal Gear es una de mis sagas favoritas, una de las que más. Hasta ahora nadie había comentado en el especial y estaba empezando a pensar que a nadie le había gustado.
    Un saludo y gracias de nuevo.

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