GTA

El otro fenómeno GTA

En una ocasión hablamos del fenómeno GTA, esa especie de trance que padece el mundo de los videojuegos cuando una nueva entrega de esta serie aproxima su lanzamiento al mercado. Durante más de 10 años, 14 para ser exactos, hemos sido testigos del crecimiento y la expansión de Grand Theft Auto en el terreno de las tres dimensiones.

GTA III fue el iniciador de esa nueva y actual perspectiva, seguramente el sueño de todos aquellos que tiempo atrás disfrutaron con las arcaicas primeras entregas de vista cenital. Posiblemente estemos hablando de uno de los primeros juegos en ofrecer esa libertad de acción que todos los jugadores anhelábamos, cuando tiempo atrás conquistábamos reinos de dos dimensiones a ritmo de sintetizador. Un mundo libre donde poder hacer lo que nos plazca, creado a imagen y semejanza del nuestro, u otros más fantásticos. Como siempre en este sector del entretenimiento, la imaginación a gusto del consumidor.

Es curioso todo esto. Resulta sorprendente como a veces funciona el ser humano. Digamos que la máxima evolución de esta fórmula de gran éxito, una de las sagas más icónicas y rentables del mercado, ha logrado su esplendor y máxima madurez con Grand Theft Auto V, un título que ha servido de puente tecnológico entre dos generaciones. Nos guste más o nos guste menos, hay que reconocer que es un buen ejemplo de todo lo que ha conseguido evolucionar el videojuego durante estos años. Y digo que es sorprendente comprobar como funcionamos los jugadores por un sencillo motivo.

GTA 2

Han pasado los años y GTA ha ido superándose con cada entrega ofreciendo siempre un poco más, sin embargo desde que fui testigo y usuario de toda esta evolución con cada nuevo episodio, siempre que pienso en esta serie a mi mente primero acuden raudas y con más fuerza, aquellas vistas aéreas y esos coches minúsculos girando a toda prisa por calles coloridas y fachadas de ladrillo. Qué bien lo pasábamos con aquel juego, de aspecto simplista claro que sí, ignorado por muchos y muy odiado por la censura del momento también. Fue uno de esos juegos valientes que no solo ofrecía una gratificante sensación de libertad, nos brindaba de forma muy comprimida y casi de juguete, todo aquello que actualmente valoramos de esta saga. Aquello por lo que seguimos comprando sin parar un GTA detrás de otro.

El Grand Theft Auto de 1997 no solo ofrecía esa sensación placentera de robar un coche y atropellar a su propietario dando marcha atrás, era un juego que rebosaba detalles a pesar de su aparente simpleza visual. En este juego ya era posible saborear las diferencias y el comportamiento entre un vehículo y otro, subirte al metro para viajar, volar por los aires una fila de coches aparcados, coger un camión de los helados haciendo sonar su musiquilla mientras atropellas a un grupo de Hare Krishna. Y por supuesto cambiar la emisora de tu coche para buscar esa canción que tanto te gusta. ¿Acaso todo esto no era hacer lo que te diera la gana?

Si lo piensas detenidamente, dejando a un lado la evolución gráfica, las putas que subes a tu coche, las partidas de billar, algunos vehículos nuevos y un guión cada vez más cinematográfico, la esencia de esta serie y todo aquello que nos enganchó en su momento reside en esos pequeños detalles que comentaba y que ya introducía esta primera entrega.

Grand Theft Auto III

Por supuesto que disfruté con ese primer paseo por la ciudad en tres dimensiones de GTA III. Me encantó la ambientación y la música ochentera de Vice City. Para nada me identifiqué con el estilo pandillero de San Andreas, el que muchos consideran el mejor en la historia de la saga. GTA IV, la oveja negra de la familia para otros tantos, desde mi modesta opinión tiene uno de los protagonistas más interesantes de la serie, Niko Bellic. Después, la gran trinidad que protagoniza el todopoderoso GTA V, el juego donde desemboca todo lo conseguido durante estos años, el mega-cóctel de libertad, delincuencia gratuita y diversión elevado a su máxima potencia. Sin embargo ninguno de ellos me ha calado tan hondo como el primero.

Habrá miles de jugadores que seguramente no estén de acuerdo conmigo, pensarán que cada una de sus entregas aporta algo nuevo como para estar perfectamente justificadas. Puede ser y seguramente sea una sensación mía, pero desde su salto a las tres dimensiones, con cada nuevo juego siempre me ha ocurrido lo mismo cuando voy por la mitad de su historia. Me aburro.

Mi objetivo no es desprestigiar la evolución de este juego, simplemente he querido compartir una molesta sensación que experimento cada vez que juego a un nuevo GTA. Una especie de mensaje de alerta que salta dentro de mi y que dice: ” esto es más de lo mismo ” “ estoy cansado de las típicas misiones de coge el coche, vete allí, súbete a este otro, entrega el paquete… ” Parece mentira pero si lo piensas fríamente son bastantes años haciendo lo mismo una y otra vez. La misma historia y mecánica con un envoltorio diferente, más llamativo cada vez eso si.

GTA V

El otro fenómeno del que hablamos no es otro que la mismísima melancolía supongo, que a menudo nos  hace recordar que tiempos pasados fueron tiempos mejores. He jugado cada una de sus entregas pero fue la primera la que me marcó para siempre, con la que sin pensar me quedaría si tuviera que escoger una de ellas. ¿Por qué? pues por un sencillo motivo, nadie sospechaba el tremendo monstruo en el que iba a convertirse ese juego años después. Un título sencillo, de vista aérea, con coches en formato Micromachine pero que desbordaba libertad, diversión, buenos detalles y risas a raudales. La semilla que hizo posible un videojuego como GTA V.

No hay nada como recordar y tener presente los orígenes. Siempre digo que la llegada de un nuevo GTA es una fiesta, el videojuego se pone de celebración porque se conmemora la libertad en este sector con el título que mejor la representa. Sin embargo este importante logro ya lo vivimos tiempo atrás, en el año 97. Por eso, para mi, la imagen más auténtica de Grand Theft Auto siempre será esa, la de un pequeño coche cuadrado girando a toda prisa entre los rascacielos y perseguido por muchas luces azules y rojas. Inolvidable.

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RUBIO

Rubio en Google+ Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles. No soy un periodista ni un mercenario, soy un jugador.

1 comentario

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  1. Antoni 18 de Junio de 2016 a las 21:10 Responder

    Comparto cien por cien la opinión de que el personaje de Niko Bellic es el más interesante de toda la saga. Para mí el GTA IV, más que la oveja negra, es el más íntimo de todos. Es el único con el que me he podido identificar con el protagonista, que no es un tarado pasado de vueltas, sino un tío con una vida difícil que se va metiendo, casi sin quererlo, en esa espiral de delincuencia por necesidad.

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