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| Posteado el 10 enero 2012

=Crónicas desde Skyrim= Diario de un viaje I

Entrada Skyrim

Jugar a Skyrim no es simplemente jugar a un videojuego, es iniciar un viaje diferente, comenzar una aventura única y completar una gran experiencia. Cada uno decide libremente como desea empezarla, vivirla y cuando terminarla.

 

DIARIO DE UN VIAJE  I

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Muy despacio subí hasta una pequeña loma. Tendría algo de ventaja y una mejor visión desde allí. Agazapado contra la hierba me asomé y puede verlo. Allí estaba el reno pastando plácidamente cerca de la orilla del río. Reinaba una gran tranquilidad únicamente interrumpida por el correr de las aguas. Silenciosamente habían empezado a caer algunos copos de nieve. Debía darme prisa en despachar el animal y ponerme a cubierto.

Lentamente levanté aquel viejo arco imperial que unos pocos días antes había comprado a aquel herrero de Riften. No podía errar el disparo, apenas había probado bocado en tres días. Me encontraba débil y me temblaban ligeramente los brazos pero conseguí relajarme y encarar al reno. La flecha surcó el aire con un zumbido y terminó con otro sonido seco hundiéndose en el cuello del animal. No hizo ruido, el reno se tambaleó brevemente unos segundos y después cayó al suelo. Su carne me daría fuerzas para proseguir hasta Riften, allí podría vender los cuernos y la piel del reno además de una vieja coraza, una daga de hierro y algún atuendo más que había quitado a un bandido que había intentado atracarme en un cruce de caminos cerca del lago Geir. Ese pobre desgraciado corrió la misma suerte que el reno al que estaba desollando y ahora seguramente sería pasto de los lobos.  Pensar en ello me arrancaba una sonrisa de la cara. Malditos bandidos.

Reanudé mi marcha hasta llegar a lo que parecía un fuerte abandonado. Era un lugar perfecto para resguardarse, comer carne de reno asada y descansar un poco, no sin antes registrar con cautela el lugar. Este tipo de asentamientos abandonados por todo Skyrim daban cobijo a grupos de bandidos, criaturas extrañas y otras alimañas pero lo peor sin duda son los aprendices de mago.  Muchos  de ellos son principiantes en las artes oscuras y gustan mucho de usar estos sitios para poder practicar su magia negra, lejos de  ojos curiosos y de las autoridades. No me gustan los magos y juro por Talos que acabaré con todo aquel que intente lanzarme un hechizo.

Skyrim2

Dentro de un pequeño establo y resguardado de la nevada, me dispuse a descansar. A la mañana siguiente y antes de que saliera el sol pondría rumbo a Riften, famosa por su excelente aguamiel y también por sus negocios turbios.  Mientras comía  la carne asada junto a un pequeño fuego, quedé sumido en mis pensamientos. Aun no podía creer todo lo que había ocurrido y lo que habían visto mis ojos.  Varios días atrás había sido apresado por tropas del Imperio y subido a un mugriento carromato junto a varios hombres. A todos nos esperaba una muerte segura en Helgen, al parecer por ser rebeldes.  No conseguía recordar nada, el día anterior había estado bebiendo aguamiel, toda la de Skyrim podría afirmar y cuando desperté  me encontraba en aquel sucio carromato junto aquellos hombres.

Estaba encomendándome a Talos y aquel verdugo a punto de asestarme el golpe fatal cuando una oscura figura de gran tamaño surcó los cielos.  No podía creer lo que veían mis ojos. Era un dragón. En cuestión de un instante y mientras escupía fuego por sus fauces, redujo la ciudad entera a cenizas. Si las profecías eran ciertas, ¿sería Alduin, el dios dragón?. Pensé lo que esa criatura sería capaz de hacer conmigo, en estos momentos, tan débil y tan bajo de niv… fuerzas.  Pensé: “al menos sería una gran muerte, una muerte digna de un nórdico, digna de un hijo de Skyrim”y con estos pensamientos me sumergí en el mundo de los sueños.

A la mañana siguiente partí temprano hacia Riften. Acaba de iniciar el nuevo día y de nuevo volvieron a mi cabeza los pensamientos con los sucesos acontecidos días atrás. Tras el incidente con el dragón en Helgen y burlando la muerte había escapado junto a un hombre llamado Ralof, un Capa de la Tormenta que me llevó hasta su aldea , situada en un lugar llamado Cauce Boscoso. Una vez allí fuimos a la casa de su hermana, una bella nórdica de rubios cabellos que nos ofreció aguamiel. Tras descansar en su cabaña y contar lo ocurriendo en Helgen, la atónita muchacha sugirió contar lo sucedido y  solicitar ayuda al Jarl de Carrera Blanca, la ciudad más importante de Skyrim. Él podría mandar soldados a proteger Cauce Boscoso.

Me ofrecí al momento, era mi forma de agradecer su hospitalidad y otras cosas que… tratamos. Al día siguiente partí hacia Carrera Blanca donde informé al jarl Balgruuf de lo sucedido en Helgen. Tras charlar un rato en su castillo conocí al mago de la corte, Farengar, que me propuso una misión. La tarea consistía en recuperar una piedra de dragón en un lugar llamado el Túmulo de las Cataratas Lúgubres. El mago creía que en esa tablilla de piedra podría estar contenido un mapa con los lugares de enterramiento de los antiguos dragones que hasta hoy se consideraban extintos.  Como portador de las nuevas noticias  de los dragones el mago solicitó que lo ayudara a averiguar cómo y cuándo volverían los dragones a Tamriel.

Tmariel

Sin duda era una gran hazaña y todo un honor para un nórdico. Por eso la acepté pero sería un viaje repleto de peligros. Toda una aventura para la cual deberé estar mejor preparado, un arduo entrenamiento, adquirir conocimientos y por supuesto disponer de un buen equipo para poder enfrentarme a los peligros de este importante cometido.

“Volveremos a vernos”  dijo Farengar y a continuación  salí del castillo del jarl. Tras aquel encuentro abandoné Carrera Blanca y me dispuse a caminar, a explorar y a seguir mi propio camino. Mis pasos y algunos acontecimientos de escasa importancia me llevaron hasta aquella escondida región de Skyrim. Riften  era un pueblo pequeño pero bien protegido, gobernado por la Jarl Laila.

En la plaza del mercado había conseguido demostrar a un comerciante de dudosa reputación lo hábiles que podían ser mis manos y el sigilo con el que a veces me podía llegar a mover. Ese encuentro con aquel timador hizo que empezara a relacionarme con el Gremio de los Ladrones y la Familia Espino Negro. Esta alianza secreta es quien de verdad gobierna  y tiene corrompida a todo Riften, de ahí viene la mala reputación de la ciudad.  De vez en cuando trabajo para ellos pero no me siento a gusto cumpliendo sus sucios cometidos. No me gusta hacer el mal a los inocentes o robar  a ciudadanos honrados. Es un modo de actuar  cobarde e impropio de un nórdico pero son tiempos de guerra y hay que sobrevivir. Hace unos pocos días me ofrecieron unirme a los “Capa de la Tormenta”, así se hacen llamar los auténticos hijos de Skyrim, los guerreros que luchan contra la Legión Imperial. Los Elfos cedieron a los imperiales  el control de Skyrim y quieren unificar a todo Tamriel por la fuerza. Andan buscando reclutas para esa ardua labor. Podría alistarme entre sus filas pero también es cierto que hace algunos días quisieron ejecutarme  injustamente en Helgen y eso no me hizo ninguna gracia. Recientemente tras haber escapado del hacha de su verdugo, me topé con un campamento de la Legión acampado por el monte. Por mi cabeza pasó dar muerte a todos ellos pero después pensé que era mejor idea robarles algunos suministros y atraer un oso hasta su campamento.

Por Talos que si he de tomar una decisión esa es que moriría por esta sagrada tierra nórdica. Nací aquí y es mi hogar. Si me uniera a los Capa de la Tormenta podría defender mi tierra pero seguramente estaría bajo el mando de algún mal nacido que estaría buscando sacar algún provecho propio.  En ambos casos tendría un deber, una labor y un plato caliente pero no estoy muy seguro de lo que quiero en este momento.

Malditas guerras, los hombres son peores que las bestias cuando ansían el poder. De nada servirá  tal poder si aparece de nuevo Alduin, ojalá los devore a todos.

De momento prefiero permanecer perdido en los parajes cercanos de Riften cumpliendo algún encargo para este  gremio al menos durante un tiempo. Quizá después, cuando haya conseguido reunir una buena cantidad de oro, iniciaré un viaje a otros lugares en busca de otras aventuras más dignas que me den esa experiencia y el nivel necesario para enfrentarme al viaje ofrecido por el mago de Carrera Blanca. Cuando me vaya de Riften quizá rebane el pescuezo a toda esa panda de ladrones y a toda la familia Espino Negro pero de momento debo contenerme. No me gustan sus métodos pero ahora debo centrarme en sus nuevos encargos.

Sumido en mis pensamientos y casi sin darme cuenta había llegado a las puertas de Riften. Ciudad de ladrones.

Te llevo conmigo por todo Skyrim

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