White Night

Análisis: White Night

 

Volverás a sentir miedo en la oscuridad

 

 

En los videojuegos, a menudo, tomar como punto de partida o fuente de inspiración a un clásico de cualquier género puede ser sinónimo de un buen comienzo y señal de que pretendes hacer las cosas bien. En ocasiones todo esto también ha resultado ser un mero reclamo para el público conservador y después si te visto no me acuerdo. Afortunadamente este no es el caso de los chicos de Osome Studio con su White Night. Entre manos tenemos a otra pequeña joya parida en ese plano brillante y creativo, la liga indie, ese lugar donde la originalidad y la diversión prevalecen sobre los presupuestos desorbitados y la purpurina gráfica, un lugar donde puede encontrarse el encanto y la magia de antaño en pequeñas dosis.

White Night es un videojuego inspirado en el Alone in the Dark original que toma como punto de inicio su historia, sus sobrecogedores ambientes y ese genuino respeto por la tensión y el terror. Domenico Albani, Mathieu Fremont y Ronan Coiffec, los tres fundadores de Osome Studio, han tenido presentes aquellas características clave que hicieron grande a un clásico como es Alone in the Dark, sin embargo han demostrado otra máxima a la hora de crear su proyecto: dar rienda suelta a sus propias pasiones para poder crear una obra fresca y original. La primera prueba de esto la encontramos en la apariencia gráfica de esta aventura de terror y supervivencia ambientada en una mansión abandonada de Boston en la década de los años 30. El juego mantiene su mirada puesta en el cine de blanco y negro, una característica que unida al inquietante comienzo de su historia sirven para sobrecoger y atrapar al jugador de forma casi inmediata.

White Night

La vida no es como una caja de bombones, la vida es una caja de cerillas y somos nosotros los que decidimos cómo gastar cada uno de los fósforos que contiene esa caja. De modo resumido esa es la mecánica de juego que nos plantea White Night, donde el protagonista de su historia deberá descubrir los misterios que esconden la silueta de una bella mujer en mitad de una noche lluviosa y una siniestra mansión donde nos adentramos irremediablemente. El miedo inherente del ser humano a la oscuridad hace mucho, incluso en los videojuegos, y de esa debilidad se aprovecha este juego. La intriga de la historia nos empuja constantemente a adentrarnos más y más en el misterio que encierra la casa y en la macabra historia de las personas que la habitaron.

En esta aventura en tercera persona no hay zombis, ni otros monstruos físicos que podamos abatir con unas pocas balas, de hecho no tenemos armas, solamente nuestra caja de cerillas. Un elemento que deberemos gestionar con cierto tacto durante todo el juego para investigar y explorar la enorme casa abandonada y de este modo encontrar respuesta a todas las preguntas que nos abordan al inicio de la aventura. Nuestro enemigo es la oscuridad y los espíritus que habitan en ella y aunque a simple vista pueda parecer algo aburrido en absoluto lo es. El uso de la luz es clave durante todo el juego.

White Night

Podemos llevar hasta un máximo de 12 cerillas y a medida que avanzamos iremos encontrando más para ir reponiendo. La valiosa luz nos servirá para guiarnos, interactuar, encontrar ansiados puntos de guardado e investigar un entorno en blanco y negro donde siempre se encuentra la clave para progresar. A veces bastará con encontrar el modo de encender una chimenea o la luz eléctrica de una habitación para descubrir algo, en otras ocasiones tendremos que resolver un puzle o encontrar un determinado objeto que será de utilidad en otro punto de la casa. Allí donde no llega la escasa luz de nuestra cerilla, de una vela o de las precarias lámparas que consigamos encender, será un lugar donde nos acechará una muerte segura, inmediata. Es como en esos juegos donde tenemos una reserva de aire al sumergirnos en el agua, una vez se agota, moriremos si no encontramos una fuente de luz o si no encendemos otra cerilla. De ahí que siempre sea recomendable controlar el número de cerillas y no desperdiciarlas. Es cierto que nunca faltan pero si andas pelado y no terminas de dar con la siguiente clave o pista de un puzle, aventurarte sin rumbo por la mansión puede ser peligroso y agobiante, sobre todo si a esto sumas la posibilidad de que alguna de tus cerillas pueda romperse al intentar encenderla, un detalle genial.

La única forma de acabar con los espíritus es haciendo uso de la luz eléctrica que conseguiremos encender solamente en unas pocas estancias, la mayoría lugares donde encontramos la siguiente pista para resolver un rompecabezas. Los puzles, de distinta dificultad, están bien planteados y se basan en la utilización de la luz. El último que nos reserva la aventura nos pareció genial.

El sonido que tiene el juego contribuye de buena manera a la conseguida atmósfera de intriga y terror que reina durante toda la aventura. Los sonidos de la vieja mansión, los truenos del exterior, una simple cerilla al encenderse, incluso las melodías de Jazz de la época, cada uno de estos efectos ha sido cuidado y hacen que estemos en un constante estado de tensión. Por cierto, las voces vienen en inglés pero tenemos subtitulos traducidos al castellano para no perder detalle del argumento.

Repartidos por todo el juego encontramos muchos documentos en forma de fotos y diarios que servirán para descubrir lo qué ocurrió en aquella casa y la historia de sus dueños, un aspecto que, también hay que decirlo, en ocasiones es un poco complicado seguir.

White Night

 

 

=Conclusión=

White Night es una original aventura de terror, con sus defectos pero con buenas intenciones, que sustenta su experiencia sobres tres pilares bien marcados: narrativa, puzle y survival horror bajo una apariencia orginal y con mucho estilo. Un pequeño homenaje a la era dorada de un género; con su mansión abandonada, planos estáticos de las estancias, escasos puntos de guardado e ingeniosos puzles. Un juego que también nos obliga a practicar esa habilidad, antes innata, para memorizar lugares clave y esquivar un peligro al que no podemos hacer frente mediante la fuerza o los medios convencionales. Todo esto puede ser nada nuevo para algunos, incluso para otros será un juego con un transcurso aburrido o que no encaja en los tiempos actuales. Otros, en cambio contemplarán todo esto como algo más que suficiente para jugarlo, la oportunidad de volver a disfrutar con mecánicas mucho más agradecidas que la mayoría actual. Una pequeña y original dosis de antaño, de Alone in the Dark y Resident Evil, en una comprimida cápsula digital que puedes adquirir por 14,99€.

 

 

 =Puntos fuertes=

  •  Su historia, la narrativa y el original aspecto gráfico gracias al estupendo uso del blanco y negro
  • La manera en que se funde la estética del juego con su jugabilidad
  • Aventura gráfica tipo survival horror con aquellos elementos que siempre recordamos y echamos de menos en todos esos juegos actuales que presumen de mecánicas clásicas y luego nada
  • La forma en que la oscuridad poco a poco se abalanza sobre ti cuando te quedas a oscuras. Un momento escalofriante

 

=Se podría haber mejorado=
  •  El cambio de cámara en algunos planos, al movernos por el escenario puede desorientarnos y jugarnos malas pasadas, sobre todo si nos acecha un peligro
  • El ambiente de terror e intranquilidad está conseguido y tiene algunos sustos buenos, sin embargo hemos echado de menos más sobresaltos

 

Versión analizada: PlayStation 4

7
Etiquetas OSome Studio

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Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes
pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica
que desafíe tendencias comerciales y accesibles.

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