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Análisis The Last Guardian

The Last Guardian: “Those who remain”

 

Una cámara llena de insolencia, un control poco preciso y un acabado gráfico sin rematar…  los estigmas derivados de un desarrollo problemático y polémico del que todo se ha dicho ya son muy fáciles de localizar, muy evidentes para pasar por alto, y seguramente demasiado tentadores para algunos como para no criticar. Pero el último juego de Fumito Ueda resulta tan sumamente redondo y trascendente en todo lo demás, que acaba por convertir en ridículo cualquier intento de infravalorar lo que en su conjunto resulta, desde que despiertas en una cueva con un majestuoso animal hasta que superas junto a él su apoteósico final. The Last Guardian supone una patada en la boca a todos aquellos que se empeñan en disociar los videojuegos y el Arte por norma, y reúne, uno tras otro, todos los elementos que el Arte por definición debe sustentar.

Ueda regala vida e impregna de movimiento un cuento cuyas páginas se pasan a golpe de dualshock, trazando unos esbozos que hacen corpóreos y tangibles todos y cada uno de sus sentimientos y sus emociones. Su propuesta en su formato, el jugable, comprende desde el puzle a la exploración, pasando por plataformas y cooperación, con ciertos tintes de acción. Pero The Last Guardian es mucho más, y sabe regar todos estos componentes de sentido, de alma, de ansias por trascender y de responsabilidad. Inundado de recursos artísticos interactivos, se alza como una personalísima metáfora que no se lee sino que se juega.

Con una trama humilde pero de giros y una premisa sencilla, tomamos el control de un chico que, con la inestimable ayuda de una colosal criatura compuesta por retales de las mascotas más universales del mundo: perro, gato y pájaro, debemos superar cada estancia hasta la siguiente para regresar, de un modo u otro, al pueblo al que pertenecemos. Un hogar que cada vez está más cerca pero que cada vez resulta más distante. El binomio protagonista, niño + cachorro, y su descomunal vínculo, riegan cada rincón del recorrido con atributos de todo menos impíos: bondad, inocencia, amor y compañerismo. Y no existe amor más grande que el que prodiga un perro a su dueño ni corazón más puro que el de un niño. Su mensaje es universal. Pero su naturaleza es de carácter introspectivo.

Porque The Last Guardian es, entre otras cosas, un juego muy íntimo. No está horneado para vender sino para trascender y, gracias a Dios, no ha sido concebido para gustar a todo el mundo. Como artista que es, poco importan a Ueda las ventas de su guardián o que su obra no guste a todo el mundo. Porque esto es arte. Universal. En su definición más clásica. Y el Arte no es para todo el mundo. Pese a su carácter interactivo, poco tiene que ver con la robótica de Roy Ascott o con el “Arte por todos” del que teorizaba Umberto Eco. Pero al igual que es imposible apreciar la obra de Goya, Dalí o Picasso sin conocer a Goya, Dalí o Picasso, tampoco se puede entender The Last Guardian sin conocer, aunque sea a grandes rasgos, a Fumito Ueda y su diseño sustractivo.

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Dentro de lo que son las particularidades del formato del que Ueda se sirve para contar lo que siente, nos encontramos en un escenario de titanes para titanes. Un gigantesco terrario cuyos límites físicos quedan resquebrajados por el alma de un chico y su, primero acompañante, y después amigo. Podemos hablar de un inmenso puzle que no alberga ni una sola sala que no desborde sentido. Con la lógica como patrón, y con el irrefrenable deseo de seguir sintiendo sea lo que sea lo que sentimos como motor, The Last Guardian, que bebe en parte de Shadow of The Colossus pero sobretodo de Ico, llega donde muy pocos han hecho. Quizás ninguno. Con su ritmo de libro, queda definido por su concatenación de momentos excelsos y únicos.

Carece de mucho sentido hablar de sus gráficos. Sería muy grosero vilipendiar la obra de Goya por estar a años luz de la de Velázquez en términos de realismo. Sin embargo, hay que mencionar el excepcional trabajo de Takeshi Furukawa y la Orquesta Sinfónica de Londres en lo relatico a su BSO y al sonido. The Last Guardian escapa, como cualquier otra obra de Arte, de los moldes de su formato para trascender. Pulveriza los límites del videojuego para dejar de ser “simplemente” eso y coronarse como una auténtica fábula interactiva, que se sirve de las armas del videojuego para anabolizar todas las sensaciones que su autor pretende. Por encima de todas las cosas, es una auténtica máquina de fabricar emociones.

IA caprichosa… como la de cualquier cachorro. Pero la más fascinante y realista que un servidor ha visto. Pedirle a Trico que reaccione a la primera como un humano se carga el juego y resulta ofensivo. No hace falta tener mascota para saber de lo complejo que resultan los adiestramientos de cualquier tipo. Control tosco e impreciso… como el que cualquier niño tendría atravesando ruinas de un escenario tan hostil como desconocido.

Ueda, que se corona como el creador de videojuegos más grande del mundo, esculpe, en su obra minimalista, un monumento a su diseño sustractivo y labra una nueva obra maestra, un juego que se ha convertido en clásico al ver la luz, y una pieza llena de trascendencia, atemporal, y no exenta de dramatismo.

Todos reservamos un pequeño trozo de nuestro corazón para el final de Shadow of the Colossus, con aquel grandioso tema de Ko Otani, “Those who remain”, o en castellano, “aquellos que prevalecen”… y cada uno de los tres juegos de Fumito Ueda ha prevalecido. Han trascendido. Y si después de su segunda obra estuvimos años pulsando la equis para llamar a Agro, pasará un siglo y seguiremos dando al círculo para sentir los latidos del corazón de Trico.

 

 

=Conclusión=

Las que saque cada uno. El Arte es muy tangible, pero todo cuanto arranca suele ser subjetivo. Y esto es Arte. Lo demás son “solo” videojuegos.

 

=Lo mejor=

  • Los sentimientos que no cesa en ningún momento de generar y la épica que desprende

 

=Se podría haber mejorado=

  • La cámara, los bajones de framerate y algunas texturas

 

 

The Last Guardian es, entre otras cosas, un juego muy íntimo. No está horneado para vender sino para trascender y, gracias a Dios, no ha sido concebido para gustar a todo el mundo.

 

 

 

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Voyevodus

Caballero del videojuego, señor de la guerra y maestro del sigilo. Amante de las aventuras y destructor de hack and slash.

9 comentarios

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    • RUBIO 26 de enero de 2017 a las 17:29 Responder

      Todavía no lo he probado, pero después de tanto leer, tanto tiempo esperándolo, tantas veces comentando sobre el y sobre todo después de haber jugado a Ico y Shadow of the Colossus, The Last Guardian es uno de esos juegos que pienso coger y disfrutar con mucha tranquilidad, saboreando cada minuto. Después de leer este análisis y felicitar a su autor, se nota que conoce y valora como debe la obra y el estilo de Fumito Ueda, solamente me asalta una pregunta dirigida a los fans más incondicionales del autor: “¿Ha merecido la pena tan larga espera?”

  1. malevolus 26 de enero de 2017 a las 16:40 Responder

    En su momento no llegué a valorar a ICO como se merecía xo me parecia un juego ambicioso, sobre todo a nivel de escenarios. Shadow of the Colossus en cambio ya me pareció una experiencia más llamativa aunque mantenía esa personlidad y es que creo que estos juegos llegan a valorarse más con el paso del tiempo, cuando al mirar atrás en el tiempo y comparar con todo el catálogo descubres que no hay nada q se le parezca tanto a nivel emocional y de fábula. Un gran review ya que ha conseguido tentarme q no es poco

  2. Voyevodus 27 de enero de 2017 a las 09:03 Responder

    Gracias por vuestras palabras señores.

    Yo soy el primero al que le gustaría poder disfrutar de un juego del Team ICO cada 4 o 5 años, como hubo entre Ico y SOTC, pero si el resultado acaba siendo como The Last Guardian, casi casi merece la pena. Pero no es de recibo que un estudio tarde 10 años en sacar juegos, por muy buenos que sean.

    Confío en que el próximo juego de Ueda y GenDesign vea la luz en esta generación también. Es más, diría que esto será así. Ahora que no son “propiedad” de Sony, veremos a ver qué editora le aguanta a Ueda desarrollos tan largos. Lo que espero es que la calidad de sus juegos no se vea mermada ni un ápice.

  3. bladerunner 30 de enero de 2017 a las 21:35 Responder

    Hola amigos, la verdad es que me ha gustado mucho el análisis, le hace justicia a este juego, es un título que le da la razón a quien llama a nuestra afición, arte.

    Aún no puedo olvidar ese ICO, título que llegó a mís manos en «formato princo» no recuerdo como, y me enamoré de él. Tanto, que conseguí tiempo después, una copia original.

    Cómo olvidar esa canción final, you` ll be there, un tema que está en mi top 5 de las mejores canciones de un videojuego.
    Ese SOTC… madre mía, que puedo decir. El mejor juego que he jugado nunca.

    Y the last guardian llegó al fin. Diez años esperándolo con cierta impaciencia y sinvivir como sabe bien Rubio. Está todo dicho en el análisis. Es arte, a mi no me importa que haya vendido poco o mucho, ninguno de los anteriores fue un vendeconsolas. Sólo queríamos que saliera.
    No se vosotros pero el efecto hype a mi no me ha afectado. Quería sumergirme en otra historia de Ueda, y no me iba a decepcionar. Es como el fanático de Lovecraft, del Real Madrid , o del big bang, da igual.
    Es una auténtica maravilla, una obra de arte que muchos se perderán por pensar que son gráficos de ps3, por el popping o por el movimiento errático (a drede hecho así) del niño.

    Dignifica una industria, nos hace sentir parte del juego, nos duele trico, y le queremos. Gracias ueda, me has tocado la patata.

    Hay cosas negativas, como ese narrador que… Bueno no puedo decir nada, y esas indicaciones para saber que botón hay que presionar para empujar una caja o para saltar, que están ahí TODO el santo juego, y que me hace pensar que ahí metió la mano alguien de Sony, y no ueda.

    Pero nada empaña a trico, es el juego que ueda quería hacer, una auténtica obra de arte.

    • RUBIO 31 de enero de 2017 a las 09:47 Responder

      De todo lo que habéis comentado me quedo con dos frases, la primera: “gracias a Dios, no es un juego para todo el mundo” y la segunda: ” dignifica la industria” Son dos reflexiones que pienso dicen todo lo que se necesita saber para jugarlo y apreciarlo como merece.

  4. Voyevodus 31 de enero de 2017 a las 11:15 Responder

    Lo malo de un juego así es el vacío que deja cuando lo aparcas. Difícil de llenar. Pero con 880.000 copias vendidas, TLG ya se ha ganado su rentabilidad, así que esperemos que Ueda siga haciendo los juegos que le salen de dentro. Pero aún así, me preocupa la libertad que cualquier otra editora que no sea Sony le pueda dar. De las pocas que me cuadran, una sería Nintendo, pero con el parque tan reducido de consolas que tiene desde hace tiempo, veo complicado que sus ventas lleguen a la cifras que le puedan demandar. Y es que las empresas no son ONGs. No le van a faltar ofertas para seguir haciendo juegos pero… a cambio de qué? Una forzada secuela de Shadow of The Colossus que pueda pagar lo próximo que quiera crear? A Dios le pido que esto no suceda nunca. Yo espero que de un modo u otro, Fumito Ueda siga ligado a Sony.

  5. bladerunner 4 de febrero de 2017 a las 02:51 Responder

    A ver si Rubio se pilla el juego y , si os apetece, hablamos un dia con spoilers, del juego. Me apetece saber la opinion destripada de mas gente, jeje
    saludos chavales

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