Análisis Red Dead Redemption 2

Desenfunda, vive libre o muere

Cuando al mercado llega una de las superproducciones de la factoría Rockstar Games, el mundo del videojuego se revuelve con fuerza, las noticias sobre su lanzamiento generan una especie de bucle informativo que ralentiza ese constante fluir que tanto caracteriza a los medios de esta industria. La actualidad del videojuego de pronto es azotada por un constante bombardeo informativo que con esmero nos recuerda que una vez más asistimos no solo a un momento clave dentro de una generación, también a la evolución del videojuego como medio. Todo esto lo consigue un estudio que es sinónimo de calidad, diversión y grandes beneficios.

Abordar cualquier review evitando caer en un exceso de adulación es harto complicado dada la ambición y el cuidado con el que Rockstar ha completado una titánica obra que para muchos ya se alza como el mejor videojuego de mundo abierto jamás creado. Sin embargo no es un juego perfecto y dentro de todo ese asombroso potencial que demuestra también hay espacio para alguna sensación amarga.

Red Dead Redemption 2 sorprende desde el principio con su poderosa ambientación en el Salvaje Oeste de Norteamérica en 1889, situando sus primeros compases en una zona completamente nevada y azotada por una fuerte ventisca. Este inusual arranque para una historia de vaqueros es el comienzo de una aventura presumiblemente inolvidable que contrasta fuertemente con la estampa clásica de los Western, esa que a menudo plasma la recurrente imagen de un polvoriento asentamiento enmaderado, con el Saloon de fondo y dos pistoleros a punto de batirse en duelo.

Es necesario destacar que nos encontramos, como bien sabéis, ante un videojuego con un apartado técnico sobrecogedor que sirve para plasmar uno de los títulos de mundo abierto mejor diseñados de los últimos años. Sus creadores han conseguido crear un enorme escenario rebosante de vida y realismo, con un nivel de detalle asombroso y en algunos casos, para nuestro disfrute, casi enfermizo. El resultado es la gratificante sensación de estar interactuando de forma constante y profunda dentro de un amplio entorno rebosante de vida, perfectamente orquestado, con una historia y un personaje que sumados a ese todo consiguen alcanzar una meta que solamente cruzan unos pocos elegidos: olvidar que estás jugando a un simple videojuego.

Presentado como la precuela de aquella inolvidable historia protagonizada por John Marston en 2010, el juego narra el declive y la huida de la banda de Dutch Van Der Linde de los tiempos modernos con un destino cada vez más incierto y en consonancia con el ocaso del Salvaje Oeste. Asumiendo en esta ocasión el papel del forajido Arthur Morgan, una vez más apreciamos el buen hacer que tiene el estudio a la hora de contar historias, con ese peculiar estilo que los caracteriza, y de paso introduciendo pequeños guiños o referencias, en este caso a películas del género más actuales, como El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford.

Podríamos enumerar muchas virtudes de este videojuego, algunas de ellas demasiado evidentes y de sobra conocidas viniendo de Rockstar, como su sobresaliente apartado gráfico, la enorme extensión y el diseño de un escenario capaz de sorprender a cada paso y un argumento que tiende a tornarse cada vez más interesante con el progreso del jugador. Una vez más, merecen una especial atención el sistema de físicas y los efectos, así como el diseño de las armas y la vista en primera persona que contribuyen de forma potencial a que ese enorme escenario sea todavía más creíble y realista gracias al uso encomiable de la tecnología.

Sin duda otro de los aspectos que más llama la atención es la naturalidad con la que funciona el universo interno del propio juego, los sucesos y las pequeñas historias que el jugador experimenta de forma paralela a la historia principal. Muchos de estos momentos se producen a través de unas misiones secundarías bien elaboradas y en otras ocasiones sencillamente situaciones fruto del incierto destino marcado por el jugador al galope de su caballo. Estar en el lugar adecuado en el momento exacto y viceversa hace que de pronto nos veamos involucrados en inesperadas aventuras fruto de un destino improvisado sobre la marcha. Todo esto es generado con naturalidad y realismo, sin apenas cabida para situaciones predefinidas o sensaciones artificiales.

Sin embargo no todo es acertado y resplandeciente en Red Dead Redemption 2, entre tanto elogio también es justo destacar un más que evidente defecto que la mayoría de reviews comentan muy por encima o prefieren obviar directamente. De esta forma se evita una incómoda situación, sobre todo cuando estamos hablando del lanzamiento más importante del año y de Rockstar Games. Sin embargo es justo conceder la verdadera importancia que tiene esta carencia, teniendo en cuenta que repercute en algo tan importante como es la jugabilidad. El sistema de disparo es una mecánica que no termina de estar bien pulida por culpa de unas coberturas y un apuntado que resultan poco precisos y en más de una ocasión provocan comportamientos erráticos, afectando a la acción y a los tiroteos, una deficiencia que se acentúa cuando estos se producen en escenarios más cerrados.

Es cierto que este problema en el control muestra su peor cara cuando en el menú de opciones desactivamos las no pocas autoayudas al disparo que Rockstar propone de serie al jugador antes de comenzar. Cada uno es libre de jugar a su modo pero personalmente en una aventura de acción, donde los tiroteos son un elemento habitual, me gusta que mi capacidad para abatir enemigos esté basada en la libertad de movimiento y en mi propia habilidad para acertar a los blancos. No quiero que un apuntado automático haga más sencilla la tarea de acabar con mis objetivos, precisamente porque ahí radica la gracia del asunto, y lo que es peor aún, que dicho sistema escoja bajo su propio criterio el enemigo que debo abatir primero. En este punto la mecánica del evolucionado Dead Eye, además de ralentizar la acción, algo que siempre gusta, también juega un interesante papel encubridor, haciendo que este defecto se note menos.

Es una lástima que una característica tan importante se haya descuidado, es más, resulta sorprendente que este problema que viene arrastrándose desde la saga GTA no se haya solucionado todavía. Posiblemente, una buena forma de haberlo conseguido habría sido intentando trasladar el sistema de combate de otro gran título de acción de la casa; por supuesto me refiero al estupendo Max Payne 3. Aplicar las mecánicas de este juego para los tiroteos de Red Dead Redemption 2 con seguridad habría servido para lograr un producto completamente redondo.

Otros matices de menor relevancia pero que tampoco me han terminado de convencer han sido el menú  para gestionar inventario y el sistema de diálogos. En ambos casos interactuamos mediante pulsaciones prolongadas y soltando botones para escoger entre las armas, las distintas opciones que presentan los objetos y las acciones alternativas de conversación sobre los personajes. Es un sistema efectivo y aunque terminas acostumbrándote a ello, ambas mecánicas resultan incómodas, lentas y poco intuitivas.

=Conclusión=

Rockstar vuelve a demostrar su maestría a la hora de generar videojuegos de mundo abierto, superándose una vez más con toda la responsabilidad y el gran desafío que esto conlleva. Red Dead Redemption 2 presenta uno de los escenarios más portentosos que se ha visto en el mundo del videojuego, un mundo tremendamente realista, repleto de aventuras e historias donde el jugador interactua con total libertad y de diversas formas mientras experimenta un viaje difícil de igualar. En su interior esconde imperfecciones, como el sistema de combate y apuntado que no consigue rallar al mismo nivel del conjunto cuando desactivamos las auto-ayudas al disparo. Una carencia molesta que parece paliarse un poco cuando una vez más somos conscientes de que no solo asistimos al disfrute de un videojuego, estamos experimentando todo un homenaje interactivo a los últimos días en el Salvaje Oeste, una época inolvidable donde nosotros somos el protagonista

=Lo mejor=

  • La gran variedad de escenarios y su impresionante diseño. Técnicamente nos encontramos ante esa preciada bestia técnica que siempre termina por hacer acto de presencia para acercarnos a los límites de una generación, aportando con ello una cantidad de detalles y un nivel de recreación inigualables hasta la fecha
  • Gestionar el rendimiento gracias a los efectos activos del clima y de la fatiga, así como la creación/mantenimiento/personalización de diversos objetos de importancia para nuestro personaje
  • La evolución y gestión del campamento de la banda es una novedad interesante
  • Amplia duración gracias a la historia, tareas secundarias, distintas actividades y desafíos
  • Impecable BSO

=Se podría haber mejorado=

  • Sistema de control /combate poco pulido que provoca situaciones erráticas, coberturas que fallan y tiroteos que terminan desaprovechándose. Por si esto fuera poco, falta de precisión en los momentos de saqueo y durante la interacción con objetos del escenario
  • Menús poco intuitivos a la hora de gestionar el inventario y en el sistema de diálogos. Deberían ser más ágiles y dinámicos
No solo asistimos al disfrute de un gran videojuego, estamos experimentando todo un homenaje interactivo a los últimos días en el Salvaje Oeste
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Etiquetas Rockstar Games

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RUBIO

Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles.

5 comentarios

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  1. Helado de cereza 20 de noviembre de 2018 a las 14:06 Responder

    ¿Consideráis de verdad que debido al manejo del personaje y los tiroteos no merece una mayor penalización? Es lo que más me preocupa del juego debido a la gran cantidad de críticas recibidas.

    • RUBIO 20 de noviembre de 2018 a las 20:30 Responder

      Buenas,
      La cuestión de la nota es algo que me planteé con detenimiento, de hecho sigo haciéndolo a veces. En un primer momento pensé en darle una puntuación más baja (nada me lo impide porque en esta web no sacamos nada y no estamos condicionados por editoras) pero hay que tener en cuenta la gran calidad general del videojuego y todo su contenido, a la espera todavía de que llegue el multijugador. Es justo decir que este defecto en el control se acentúa o sale relucir claramente cuando deshabilitas las auto-ayudas que vienen activadas de serie. Si no existiera este tipo de asistencia el asunto sería más grave. Aún así, para los que nos gusta jugar de “forma libre” es cierto que puede ser un punto a tener en cuenta porque puede conseguir restarnos satisfacción final, de hecho a mi me ha dejado un mal sabor de boca y es algo que plasmo claramente en el análisis.
      Podríamos entrar a debatir si estas autoayudas realmente son una alternativa dentro de la jugabilidad o una cagada de Rockstar que intenta suavizar con un remiendo bien disimulado. Cada uno sacará su conclusión y por supuesto yo tengo la mía pero al final está bien que cada uno pueda extraer su opinión jugando y valorándolo.

  2. Voyevodus 20 de noviembre de 2018 a las 16:20 Responder

    Parece muy poca penalización para el defecto que, según comentas, tiene.
    Casi nula. No lo he probado, solo lo he visto. Pero de ser como dices, y no lo dudo, es un defecto bastante serio.

  3. malevolus 20 de noviembre de 2018 a las 21:59 Responder

    Estoy completamente de acuerdo, el problema del control es algo latente. Esa maldita inercia que tiene el personaje y que también está presente en los gta provoca que cualquier acción en un espacio cerrado (saquear, comprar, usar una cobertura…) muchas veces se convierta en un algo tedioso y si activas la puntería libre apaga y vamonos porque los tiroteos se resienten y mucho. Desde luego que la nota está inflada en la mayoría de analisis pq un defecto así no puede pasarse por alto asi como asi

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