Análisis NIOH

 

“La espada de Japón”

 

Tecmo reclamó a un Team Ninja, con quien en un principio no contaba, y que sangraba. Y en abundancia. El motivo: cerrar un proyecto, surgido de las cenizas de una idea de la genial mente de Kurosawa, ambicioso y no exento de problemas en su larga gestación. Uno que Kou Shibusawa, su productor jefe, tenía intención de vestir de superproducción y que honrara lo que Japón representa, su historia y su tradición. Y no eran pocas las dudas que generaba el Team Ninja tras la traumática salida de Tomonobu Itagaki. Traumática porque Ninja Gaiden 3, el primero sin su padre, es tan flojo y poco digno que fue un trauma. Pero tomando referencias tan evidentes que no esconde como Onimusha, Genji, Diablo, por supuesto Ninja Gaiden, y sobre todo los títulos de la saga Souls, Team Ninja y Shibusawa, ahora CEO de Tecmo, han conseguido sin embardo que Nioh, con la espada en la mano, deje en pañales cualquiera de las obras de Miyazaki y a cualquier juego de lo que llevamos de generación.

En el año 1600, mezclando historia y mitología, folclore y tradición, no falta deidad ni demonio sintoísta importante ni un solo rol mitológico, legendario o relevante del periodo pre-Edo o pre-Tokugawa, el más famoso y más violento de la historia de Japón: un marco en el que Nioh se ambienta de manera perfecta para largas dosis de paciencia, menú y acción. Dioses, yokais, estadistas, shogunes, señores de la guerra, guerreros, ninjas de Iga, soldados. Ieyasu Tokugawa, Hattori Hanzo, Oda Nobunaga, el herrero maldito Muramasa, y hasta un joven Musashi Miyamoto, quien con 17 años, mucho antes de convertirse en leyenda y en el samurái y espadachín más grande que haya visto la tierra donde nace el Sol, intervino en el infierno que se desató en las llanuras de Sekigahara.

Japón se desangra por dentro. Pero el enemigo es extranjero. Y el protagonista de Nioh, también: William Adams. El primer samurái occidental de la historia, cuyo destino y sed de sangre acaban llevando desde una Inglaterra en guerra con España hasta Japón. Un Samurai era su código de honor, el bushido, y un Samurai era su espada. Nioh recoge la esencia del samurái, la hace suya, y la transforma en algo magistralmente jugable. Y calca fórmula y conceptos de otras obras, pero incorpora elementos propios y originales tan poderosos que mantiene intacto su honor.

Sesgando humanos y yokais, avanzamos por una senda de vasto mapa y correctísima dureza, gratificante, y llena de horas de juego. En su menú y en sus combates. Y es aquí donde deslumbra: Nioh maneja el acero, en su género, como nadie. Nuestro nivel de Ki es nuestro aliado. También nuestro enemigo, y el sistema de guardias es un auténtico triunfo del Team Ninja. Multiplica las opciones de un sistema de combate profundo y exigente que, jugando más o menos en el nivel recomendado, no presenta fisuras. Porque los enemigos de William son prudentes y letales, y usar la cabeza antes de desenvainar y estudiar las situaciones suele ser impepinable.

El número de armas y de piezas para proteger cualquier parte del cuerpo es salvaje. Los distintos atributos de cada una de ellas, importantes. Las posibilidades que brindan éstos, altísimas. Englobadas en 5 grupos (espadas, espadas dobles, hachas, lanzas y kusarigamas), las armas cuerpo a cuerpo son el alma de Nioh. Auténticas herramientas de derrochar maestría y de picar carne. El número de técnicas y de características especiales de cada tipo de arma solo es superado por los hack and slash de pura raza. Y no existe ni técnica ni movimiento que no tenga aplicaciones consecuentes. William también dispone de armas a distancia. Arcos, mosquetes y cañones. Y saber acertar con ellas en la cabeza de los enemigos ayuda. Podría parecer menos honorable, pero hasta el s. XIV, el arco fue la herramienta por antonomasia de los guerreros japoneses.

La magia, el nunjutsu, los objetos consumibles, los accesorios con atributos pasivos y los espíritus guardianes son el resto de herramientas que nos regala Nioh para nuestro avance. Todas muy numerosas y todas evolucionables. Su utilización es esencial y algunas son muy espectaculares, porque Nioh es puro espectáculo en combate, pero evaluar nuestros recursos y elegir el mejor modo y el orden de emplearlos siempre es básico antes. En esta faceta es donde Nioih se vuelve más benévolo con el jugador, pues el empleo de algunas magias puede resultar demasiado determinante.

 

 

El menú es el corazón de Nioh y está lleno de posibilidades. Inventario, herrería, santuarios y árbol de habilidades. En cada uno de estos submenús nuestras opciones son muy numerosas, atractivas y de características variadas. Y es que Nioh es un derrochador de adicción, desafío y satisfacción. Se resiste a que dejes de jugarlo y, pese a que pueda superarse en unas 40 horas, puede multiplicar su duración por mucho. 22 misiones principales, 40 secundarias, 9 misiones del Ocaso y 16 misiones de dojo.

Pero Nioh sabe que no existe guerrero invencible ni espadachín perfecto. Es el camino del samurái. Como rezaría Musashi: “nunca se es lo suficientemente bueno”. La variedad de enemigos no está a la altura de su enorme duración. Su música, a la que no le falta calidad ni en su composición ni ejecución, sin embargo pasa desapercibida entre los monólogos del acero. Los gráficos son sobresalientes, pero no llegan al nivel de otros exclusivos de PS4. Si nuestro personaje es demasiado poderoso, Nioh pierde mucho de su alma. Y con un sistema de looteo inmenso, invita a que visitemos el menú más de lo que debería.

 

=Conclusiones=

Nioh es el shogun de su género. Una combinación entre acción y RPG que en términos de equilibrio entre estos dos términos se asoma a la perfección. Un hack and slash con un menú de juego de rol o un juego de rol con un excelso sistema de combate de obra de pura acción. El Team Ninja, sin Tomonobu Itagaki, ha demostrado que siguen manejando el acero como maestros y recupera por completo su honor, creando el mejor sistema de combate en tiempo real con el que haya contado juego de rol alguno. Nioh es alta dificultad, bellísima violencia, extraordinaria ambientación, enormes posibilidades, prudencia y muchísima duración. Nioh es amor por el combate, honor a la historia de un pueblo, el guardián de su esencia, y respeto por la tradición.

 

Lo mejor:

  • El sistema de combate.
  • La ambientación, la dificultad y la duración.

 

Se podía haber mejorado:

  • El sistema de looteo puede resultar excesivo.
  • El número de tipos de enemigos distintos se queda algo corto.
  • Relega a un papel demasiado secundario su BSO.

 

 

Nioh es el shogun de su género. Una combinación entre acción y RPG que en términos de equilibrio entre estos dos géneros se asoma a la perfección

 

 

9.5

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Voyevodus

Caballero del videojuego, señor de la guerra y maestro del sigilo. Amante de las aventuras y destructor de hack and slash.

6 comentarios

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  1. malevolus 10 de abril de 2017 a las 15:03 Responder

    Mola cuando asistimos al “desplazamiento” de un juego de su trono con tanta elegancia por parte de otro juego dentro de un mismo genero. No lo he probado solamente jugue el primer Souls pero son muchos los que dicen que una vez catado el combate de este juego no ven con los mismo ojos a la saga de from software

  2. bladerunner 10 de abril de 2017 a las 22:56 Responder

    Tiene pintaza este juego, pero no me atrae mucho la temática oriental, no se si lo disfrutaría. Tal vez porque me machaqué el demons souls y el bloodborne, no lo sé…será cuestión de probarlo. En cualquier caso, gran análisis , queda muy claro y muy bien explicado el juego.

    • Voyevodus 11 de abril de 2017 a las 08:50 Responder

      Si te gustaron Bloodborne y Demons, estoy casi seguro de que Nioh te iba a encantar. No es una mala copia como Lords of the Fallen. Sin duda, los juegos de From son el gran referente de Nioh, pero su sistema de combate es único. Y es maravilloso.

  3. Voyevodus 11 de abril de 2017 a las 08:42 Responder

    En términos absolutos, no sabría decir cuál es mejor. Si Nioh o los juegos de From Software. En los Souls y Bloodborne yo diría que el rol predomina ligeramente sobre la acción. Aunque sea un 60-40. Pero donde creo que no existe discusión posible es en qué acción es mejor. El sistema de combate de Nioh solo lo superan los 4 grandes hack and slash: Ninja Gaiden, Devil May Cry, Bayonetta y God of War.

  4. RUBIO 15 de abril de 2017 a las 13:06 Responder

    Si hay algo que de verdad me gusta de este juego,además de su estilo de combate, es su ambientación y cómo representa el folclore, la historia y la tradición japonesa, mezclando historia y mitología, algo que ha destacado muy bien Voye en su análisis. Esta forma de contar historias, entrelazando realidad, argumento y leyendas es un recurso que personalmente me parece muy interesante cuando lo emplea un videojuego, por aquello de ofrecer dosis de ficción pero también parte de realidad. Sin duda una mezcla que siempre es enriquecedora y satisfactoria para todo aquel que la experimenta.

    Saludos!

  5. voyevodus 16 de abril de 2017 a las 09:13 Responder

    Sí. A mi también me gusta. Y en el caso de Nioh me encanta el marco en el que se ambienta. Esto es también un poco un arma de doble filo, pues si un juego tiene una ambientación muy currada, si no te llama, por muy bueno que sea, o no te gusta o te gusta menos. Pero al margen de la ambientación, con el mando en la mano, las virtudes de Nioh son innegables. Y si hablamos del combate, te molen Japón y los samurais o no, Nioh es el mejor Action-RPG del mercado. Quiero recalcar esto de nuevo. Hablo del sistema de combate cuando lo pongo en la cima indiscutible de su género. Como obra, está al mismo nivel que cualquier juego de From Software.

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