Análisis God of War

 

Chico, el viaje no ha hecho más que comenzar

Renovarse o morir- una frase que suele escucharse de forma habitual, sin embargo llevarla a buen término puede ser otro cantar. En la industria del videojuego esta maniobra a menudo se presenta como una jugada compleja y arriesgada pero emocionante al mismo tiempo.

Este ha sido el delicado paso que ha tenido que dar la serie God of War, afrontar la complicada decisión de retirarse o reinventar la fórmula original conservando su esencia, latente en su protagonista y en el peso de su nombre. Un caso parecido al que en su día pudimos experimentar con Capcom y su influyente Resident Evil 4.

God of War ha regresado con una poderosa aventura que renueva su estilo, apostando por una narrativa de mayor peso, un sistema de combate estratégico más pausado y una ambientación nueva inspirada en la mitología nórdica. Este modernizado regreso, que también apuesta por un estilo más realista, integra detalles históricos y una fuerte inspiración de las películas fantásticas de los 80, característica que se respira desde los primeros compases de la aventura. Este estilo más cinematográfico también es perceptible en los ajustes de color, que imitan el tono de una película, el tratamiento más reducido de las escenas y la perspectiva de la cámara más cercana que sirve para mostrar personajes más imponentes en pantalla.

 

 

La nueva aventura de Kratos afortunadamente no es un juego de mundo abierto, y digo afortunadamente porque es necesario que sigan desarrollándose videojuegos de este tipo, con estructura de niveles interconectados, parcelas de acción controladas pero bien esmeradas donde también es posible explorar y descubrir nuevos secretos gracias a las habilidades que vamos desarrollando, las cuales permiten desbloquear nuevas rutas y tesoros a los que no pudimos acceder en la primera vuelta. Por primera vez en la serie, el jugador puede ver los 360º del escenario y técnicamente las texturas son ocho veces mayor que en anteriores juegos. Encontrar la manera de ajustar todo el tamaño del juego en un Blu-Ray es otro de los desafíos a los que han tenido que enfrentarse sus creadores.

God of War introduce otro ingrediente con gancho en esta fórmula, la relación entre Kratos y su hijo Atreus. Las historias protagonizadas por dos personajes, donde una figura ruda y protectora actúa como el maestro y otra más joven e impulsiva pone el toque tierno, a menudo tienen buena aceptación y calado entre el gran público. El argumento terminará llevando a padre e hijo por nueve mundos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim- unidos por el árbol Yggdrasil. En el viaje a través de ellos, Kratos descubrirá los secretos de esta tierra mágica y cómo moverse en ella.

 

 

El regreso ha cuajado bien y la contundente base del éxito se debe por supuesto a su sólida jugabilidad. El nuevo sistema de combate se revela mucho más técnico, presentando una gran cantidad de movimientos y desafiantes patrones en los enemigos. En este aspecto el nivel de dificultad puede llegar a marcar la diferencia, ofreciendo un exigente pero muy gratificante reto en las modalidades más duras. El Hacha Leviatán aquí es la estrella, la nueva herramienta de muerte a disposición del Dios de la Guerra cumple a la perfección con el cometido de su amo. La posibilidad de lanzarla contra los enemigos, congelándolos en el acto y después dañarlos considerablemente haciéndola volver mágicamente hasta nuestras manos, combinada con el escudo y la salvaje Ira de los Dioses que escupen nuestros puños, hace que los combates sean una delicia.

La posibilidad de aprender nuevos movimientos con el hacha, ataques especiales y otras mejoras ofrecen gran profundidad y permiten distintas estrategias a la hora de resolver los encuentros con nuestros enemigos, gente variada y aplicada que de verdad sabrán ponernos a prueba, sobre todo en los niveles de dificultad más altos, haciendo gala de patrones sorprendentes que servirán para demostrar toda nuestra técnica y habilidad. Además de adquirir diferentes habilidades también podremos desbloquear vestimentas, armaduras y otros complementos con efectos activos. Durante el camino encontraremos ciertos personajes que nos ayudarán a potenciar este equipo. La experiencia nos permitirá mejorar las armas y desbloquear habilidades que podremos gestionar desde un inventario útil pero que podría haberse planteado mejor.

 

 

Llegados a este punto hay que destacar el papel del joven Atreus durante la partida, él también progresa durante la aventura junto a su padre llegando a jugar un papel fundamental. El pequeño siempre permanecerá a nuestro lado y durante los combates nos ayudará con su arco, haciendo gala de habilidades que servirán para despistar a los enemigos, aturdirlos y su apoyo será imprescindible en muchos momentos del juego.

Estrellas indiscutibles en esta saga siempre han sido los jefes finales y algunos puzles. En esta ocasión ambos elementos siguen teniendo presencia, los puzles son una constante durante toda la trayectoria del juego y nos obligan utilizar el Hacha Leviatán y el arco de Atreus de forma combinada para desbloquear el camino.

En los jefes finales es donde el juego flojea y no precisamente por la brutalidad de algunos combates que consiguen hacerte contener la respiración o el estupendo diseño de estos enemigos especiales. Las cinemáticas ayudan mucho en estos momentos aportando una gran dosis de espectacularidad, sin embargo estos jefes repiten actuación más de lo esperado y los encuentros con algunas de las criaturas más grandes se revelan un poco estáticos. Si recordamos por un momento los jefes de God of War 3 en este punto es donde esta entrega sin lugar a dudas ha dejado un buen margen de mejora para futuras aventuras, pues todo apunta a que asistiremos a futuros lanzamientos de la serie.

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=Conclusión=

God of War regresa no solo con un lavado de cara, se ha renovado completamente y el cambio le sienta muy bien, los personajes, la nueva ambientación, un sistema de combate más atractivo y una carga narrativa más potente consiguen potenciar el conjunto. La nueva armadura del Dios de la Guerra resulta algo más que una excusa para volver a cercenar cabezas aprovechando el tirón de su nombre. Este nuevo viaje es el comienzo de otra etapa en la serie, un juego que además invita a ser rejugado por la cantidad de contenido y zonas ocultas. Una lástima que los jefes finales y la gestión del inventario no hayan estado completamente a la altura de un renovado regreso que ha sabido cumplir con su cometido.

 

 

=Lo mejor=

  • El nuevo sistema de combate, mucho más pausado y estratégico consigue brindar unos combates muy divertidos y exigentes

 

  • El nuevo diseño más maduro y realista de Kratos junto a su nueva y profunda voz. El personaje también ha evolucionado y para bien

 

  • Sin necesidad de presentar un mundo abierto sus escenarios son una gozada, contundencia técnica de primer nivel. Algunas zonas son muy atmosféricas y consiguen transmitir ese ambiente fantástico y mitológico

 

  • Misiones secundarias y suficiente contenido para seguir jugando durante más tiempo después de haber terminado la primera partida

 

 

 

=Se podría haber mejorado=

 

  • Mayor número y variedad de jefes finales, repetir situaciones y encuentros con los mismos enemigos especiales no ha sido acertado

 

  • La gestión y el diseño del inventario es poco intuitivo

 

  • En algunas partes el juego se siente demasiado guiado, al tratarse de una aventura debería darse un poco más de prioridad a la capacidad de resolución del jugador, descubrir por él mismo el siguiente paso a seguir hubiera sido lo suyo

 

 

 

God of War regresa no solo con un lavado de cara, se ha renovado completamente y el cambio le sienta muy bien

 

 

 

8.5

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Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles.

2 comentarios

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  1. malevolus 13 de mayo de 2018 a las 17:26 Responder

    Además de las influencias del cine fantástico de los años 80 (a mi en algunos escenarios y momentos me recordaba un poco a La Historia Interminable) los enemigos de hielo y fuego me recuerdan un poco a los personajes de Juego de Tronos del ejército de los muertos, los jefes

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