Análisis de Dishonored

Dishonored

Lord Protector

Por fin ha llegado Dishonored, uno de los títulos más esperados de este año. Un juego que se anunció sin demasiado bombo pero que poco a poco fue levantando expectación gracias a su historia, su estilo y ha una constante y razonable comparativa con dos de los grandes dentro del basto género de los FPS, Bioshock y Half Life 2. Pero ¿cómo encaja realmente la obra de Arkane Studios dentro de los first person shooter? ¿hablamos de otro simple juego de disparos, o de una especie de mezcolanza de las bondades de los títulos de Irrational y Valve? dos grandes aventuras escondidas detrás de un puño y una pistola. Permitidme que os diga, que me alegra mucho poder confirmar plena y totalmente, que Dishonored es otra de esas grandes aventuras de acción, oculta bajo una perspectiva subjetiva, pero además resulta diferente, original y con una gran personalidad.

Sí es cierto, que Dishonored comparte algo con estos dos grandes juegos, y es que ya forma parte de esa selecta minoría, ese pequeño grupo de FPS’s únicos, creados para auténticos sibaritas y amantes del género, pero también para los que saben disfrutar de un complicado y bello arte, el sigilo y su bella hermana, la infiltración. Unos componentes que los buenos jugadores siempre saben apreciar como es debido y que por desgracia, cada vez son más escasos. Tampoco está de más decir, que si en su momento disfrutasteis cuando os aventurasteis por Rapture y vibrasteis con el paseo por Ciudad 17, seguramente Dishonored os gustará mucho, pues ofrece una aventura y una experiencia únicas, en la línea de esa sensación y el placer de estar jugando a algo distinto. Juegos como este, son los que se precisan dentro del género y por supuesto en esta implacable industria cada vez más monoteísta.

Dishonored

Arkane nos sitúa en una ciudad neoindustrial y ballenera llamada Dunwall, un lugar que atraviesa un momento oscuro en su historia. Un invisible asedio en forma de una epidemia de peste y un régimen corrupto someten a la isla. Nosotros encarnamos al lord protector de la emperatriz, Corvo Attano, su guardaespaldas personal que regresa a la ciudad después de un viaje que ha durado varios meses, durante el cual, nuestro protagonista ha visitado las restantes naciones que componen el imperio buscando ayuda para hacer frente a la pandemia propagada por las ratas. Después del largo viaje, portamos las poco favorables respuestas diplomáticas a nuestra emperatriz. Pero pronto el destino de nuestro personaje sufrirá un brusco revés, enturbiándose como las oscuras aguas de la ciudad.

Pero para hablar del juego y de las negras artes del personaje principal, Corvo, hay que empezar hablando por su otra gran protagonista, la ciudad. Dunwall ha sido recreada con mimo, dueña de un diseño genial, nos deleita con unas panorámicas realmente bellas, y en aquellos momentos donde nuestra vista alcanza un poco más, es cuando más se aprecia la mano maestra que se esconde detrás de su original diseño, el mismo puño que plasmó un día la ya citada Ciudad 17, Viktor Antonov. A pesar de ello, son diferentes y tiene otro estilo. Su largamente citado aire steampunk nos brinda unos escenarios variados y bien recreados, con callejones, cloacas, sucios barrios bajos y negras chimeneas que contrastan con las casas señoriales y las construcciones aristocráticas de la ciudad. Es en estos lugares tan distintos, donde el trabajo artístico de Dishonored saca pecho y en donde nuestro protagonista, Corvo, se moverá al abrigo de las sombras. Una ciudad abierta a la improvisación y a la inventiva, siempre hay otro camino, otras formas, una ruta alternativa, un recoveco y diferentes maneras de abordar y terminar nuestras misiones. Pero cuidado, nuestros actos y nuestras decisiones afectarán a la ciudad. Si causamos un número elevado de muertes, esto supondrá más ratas y afligidos (enfermos afectados por la peste) reacciones distintas de nuestros aliados y un resultado final más oscuro. Ahora entendéis el papel tan importante que desempeña la ciudad. Más adelante explicaré en que consiste esta interesante característica.

Dishonored

A simple vista y mirándolo por encima, algo que no debe hacerse, Dishonored no destaca gráficamente de manera exagerada. El título de Arkane no alcanza el nivel visual de algunos “monstruos” actuales, la calidad de algunas de sus texturas son bajas, y las animaciones faciales no son nada del otro mundo, pero su diseño artístico es más que notable. Llama la atención algo que ya comenté en las primeras impresiones, y es la rectitud generalizada en el diseño del juego, reflejado tanto en su escenario de Londres Victoriano como en todos sus personajes, donde la línea recta predomina sobre la curva. Sus personajes tampoco buscan el realismo, la física y el volumen de los cuerpos están bien trabajados, se inclinan por una apariencia desenfadada, incluso cómica, donde sus miembros y su cuerpo son ligeramente desproporcionados, recordando al diseño de los personajes de la serie TimeSplitters o el genial y poco recordado Second Sight. Resulta curioso porque ese aire y diseño desenfadado junto al estupendo trabajo artístico de los entornos, disimulan muy bien algunas carencias gráficas y otorgan una mayor personalidad y carisma al ambiente general del videojuego. Es oportuno resaltar que al principio de la aventura se nos recomienda instalar el juego en el disco duro para optimizar su rendimiento, así que id preparando 5 GB en vuestro disco duro.

La inteligencia artificial de los personajes funciona correctamente y está a la altura de lo que se espera de un juego de estas características, con guardias que sospechan ante cualquier situación extraña, reaccionado con contundencia y decisión. Memorable ya, la postura de los oficiales cuando nos encañonan con su pistola. El campo visual de los guardias utiliza el mismo sistema que el título de estrategia “Commandos”, en forma de triángulo invertido desde los ojos del enemigo. En ocasiones resulta un poco limitado, pero los guardias no dudarán en dar la alarma o pedir refuerzos cuando detecten nuestra presencia.

Dishonored

Pero donde Dishonored despunta, desgarra y deslumbra, al igual que la fría cuchilla de Corvo, es en su jugabilidad, auténtico oro puro para los jugadores que buscan algo bueno de verdad, ávidos de ricas experiencias jugables. En este apartado también tenemos que volver a citar el papel tan importante que desempeña la ciudad, a pesar de no ser un sandbox, el título de Arkane ofrece libertad jugable, posibilidades y una gran flexibilidad dentro de sus enormes escenarios y las diferentes maneras que tendremos de abordar un objetivo. En cada misión habrá espacio para la exploración, lo que nos permitirá descubrir y tantear varias rutas posibles para alcanzar a nuestra presa, y una vez dentro, también se nos brindarán varias opciones distintas para terminar con nuestras víctimas. En este aspecto también tendremos oportunidad de escoger, pudiendo terminar con ellas de una manera más violenta o más elegante, incluso retorcida.

Pero todas estas posibilidades no servirían de nada sin un personaje con un control a la altura de estas circunstancias. La primera persona de Corvo responde suavemente, con precisión, y el abanico de controles es sencillo, bien implementado, pero a la vez rico y variado gracias también al flexible sistema de combate, que permite combinar de un modo creativo las habilidades sobrenaturales con armas y talismanes. Desde el menú podremos ir desbloqueando las diferentes habilidades y poderes especiales del protagonista, un total de 10, que nos permitirán desde poder ver a través de las paredes, teletransportanos, ralentizar el tiempo, invocar a un grupo de hambrientas ratas, incluso poseer a otras personas. Estas habilidades podrán ser desbloqueadas y mejoradas gracias a unas runas mágicas que tendremos que buscar por toda la ciudad. Nuestro protagonista posee dos barras indicadoras, una de vida y otra de maná que nos permite alimentar nuestros poderes sobrenaturales.

Dishonored

Corvo también tiene movimientos de un humano normal y propios de un asesino habitual, movimientos que facilitan la infiltración y la eliminación de guardias de manera silenciosa, pudiendo sorprender a las víctimas por la espalda, dejándolos inconscientes o matándolos en el acto mediante brutales y rápidas animaciones que resultan espectaculares. También hará uso de un útil movimiento de “vistazo desde la esquina” y podremos trepar por diferentes elementos que componen los escenarios de la ciudad, como tejados, conductos, cloacas, tuberías, etc. Trepar es una maniobra esencial que combinada con el poder de teletransporte, nos permite alcanzar posiciones elevadas desde donde podremos observar, explorar y localizar rutas alternativas o enemigos potenciales, pudiendo de esta manera estudiar nuestra propia estrategia. Otras de la acciones que puede llevarse a cabo como buen juego de infiltración, es esconder cadáveres. Deshacernos de los cuerpos es fundamental en un juego de estas características. Las sombras, un contenedor, incluso un grupo de hambrientas ratas o las mismas aguas de Dunwall con sus voraces peces, son unas opciones muy atractivas para evitar el inoportuno ojo de un civil despistado o la habitual patrulla de la guardia.

Dishonored requiere ser jugado de manera sigilosa, invita a actuar desde las sombras, con precisión. Es ahí donde reside su gran encanto y donde nuestro personaje es más letal. El combate directo a menudo suele terminar mal y es poco recomendable, pero habrá momentos donde será inevitable chocar las espadas y escuchar el dulce sonido de la pistola clásica. Un movimiento clave en el combate es saber cubrirse en el momento adecuado, lo que nos permitirá desequilibrar al enemigo y atacarlo con ventaja. Ensartar a nuestro adversario o dar un golpe de gracia es una auténtica delicia. Alternar nuestra cuchilla, durante estas escaramuzas con la pistola, la ballesta o algún poder especial como el ralentí o la invocación de ratas, es algo que también nos servirá de gran ayuda. Además de estos poderes y armas habituales, tendremos a nuestra disposición una serie de talismanes que nos otorgarán beneficios especiales, como recuperación de vida, una ligera probabilidad de que el enemigo falle su disparo sobre nosotros, etc. Estos beneficios mágicos podrán activarse desde el mismo menú donde podemos gestionar nuestro inventario, el estado de las misiones principales, tareas secundarias y personalizar una útil rueda de acceso rápido para armas y habilidades especiales. No hay mucha variedad de armamento, pero esto no es algo que reste a la diversión, la verdadera arma del juego es Corvo, su fría daga y su habilidad para pasar desapercibido. La ballesta y la pistola pueden ser mejoradas según avanzamos en la aventura, pero también podremos conseguir, a cambio de dinero, otros tipos de munición y otras mejoras para nuestro equipo. Existen, con un papel más secundario, unas pequeñas bombas de mano y una especie de mina-cuchilla que causa estragos en el cuerpo de los enemigos.

Dishonored

Escuchar conversaciones, saber observar el entorno y hablar con otros personajes es en muchas ocasiones, fundamental para obtener pistas, lograr nuestros objetivos y conseguir sacar partido a la estupenda experiencia que ofrece Dishonored. Esto hará incluso que podamos llevar a cabo nuestras misiones sin ensuciarnos las manos, pero somos nosotros quienes decidimos en todo momento qué tipo de asesino queremos ser y como queremos llevar a cabo nuestra venganza. Es aquí donde entra “Caos” un sistema invisible que hace un seguimiento personalizado de nuestro estilo de juego. Nuestras acciones tendrán sus repercusiones según como las enfoquemos, el uso que hagamos del sigilo y de la fuerza bruta, viéndose reflejado en la misma ciudad, que también sufrirá alteraciones en forma de un mayor o menor número de ratas y afligidos, algunos personajes reaccionarán de manera diferente y al final nuestras acciones nos empujarán a uno de los tres finales que ofrece el juego.

Como podéis ver, Dishonored es un juego que invita a volver porque siempre que terminamos una misión nos quedamos con la incógnita de qué hubiera sucedido si lo hubiéramos llevado a cabo de otra manera.

Antes de que alguien alze la voz preguntando o sugiriendo como punto negativo la ausencia de un modo multijugador, la respuesta es sencilla, clara y directa. No lo necesita. Un modo multijugador no debe ser una obligación y por supuesto debe estar justificado. La  naturaleza de Dishonored hace que su duración y vida útil se encuentre en la misma historia principal, las diferentes formas de jugarla, de alcanzar su objetivos, completar sus tareas secundarias y desvelar sus diferentes finales.

 

=Conclusión=

Un título que se muestra diferente, único, original y fresco, se captan ligeramente las influencias de otros grandes juegos, pero también se aleja de las propuestas del típico FPS. Los franceses de Arkane Studios ofrecen una experiencia que no se conforma con la infiltración o el sigilo convencional, ni cae en la vulgaridad de una ensalada de tiros habitual. Podemos utilizar nuestros poderes pero el entorno y los elementos que lo componen también tienen importancia y están llenos de posibilidades que pueden ser utilizadas en nuestro favor. Un videojuego que premia la paciencia, la creatividad, la observación y la improvisación por encima de la agresividad y el combate directo. La inventiva triunfa sobre la fuerza bruta gracias a un sistema de combate amplio, flexible, que unido a las posibilidades del entorno, completan una experiencia única, recreándose en el arte y la táctica del actuar sin ser visto. Un gran juego capaz de sonrojar a un buen número de FPS’s, y para ello no hace uso de un apartado gráfico soberbio, ni de modos multijugador de ningún tipo, únicamente su estilo y su gran jugabilidad.

 

 =Puntos fuertes=

  • Un nuevo referente en la infiltración y el sigilo desde un punto de vista subjetivo
  • Una aventura de acción en primera persona diferente y única, muy agradable de jugar, donde abordar una nueva misión siempre resulta muy emocionante gracias a la flexibilidad, su libertad jugable y una ciudad con muchas alternativas.
  • Las posibilidades que ofrecen Corvo y Dunwall, invitan a repetir
  • El gran reto que supone terminar toda la aventura sin matar a nadie y acabar con los objetivos clave mediante todas las formas posibles

 

=Se podría haber mejorado=

  • Su estupendo diseño artístico queda por encima de su aceptable apartado gráfico.
  • La experiencia es tan buena que nos quedamos con ganas de acabar con más personajes clave, pero siempre nos queda su grata y agradecida re-jugabilidad
  • Se hubiera agradecido un poco más de variedad  en los modelos de personajes secundarios (enemigos y civiles) y un poco más de actividad o ambientación dentro de la ciudad hubiera estado bien

NOTA: 9

Dishonored

  • Desarrollador: Arkane Studios
  • Distribuidor: Bethesda
  • Género: FPS/aventura de acción en primera persona
  • Plataformas: Xbox 360, PS3, PC
  • Fecha de lanzamiento: 12 de octubre

 

 

¡Cuántas horas jugando juntos! infinidad de enemigos aplastados, multitud de reinos conquistados y estanterías abarrotadas de videojuegos. Tú eras siempre mi espalda en todas esas batallas

 

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RUBIO

Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes
pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles.

8 comentarios

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  1. Yaybes 8 de octubre de 2012 a las 19:29 Responder

    Mm…no se para qué leo esto,no tengo ni un chavo! 😛
    En cuanto a duración ya sacarán para xbox y pc algún que otro DLC,totalmente seguro,así que no creo que lo dejen ahí…
    Nose yo, si me da la neura igual me lo compro,aunque es probable que espere un poco y me compre el AC III antes…
    Muy buen análisis Rubio!

  2. kicker9 8 de octubre de 2012 a las 20:07 Responder

    Simplemente genial Rubio, mira que no me llamaba, pero ahora estoy por echarle el guante. Leyendo el análisis me ha venido algo así como un Assassin’s con toques de Deus Ex y marcado acento en la infiltración…

    • RUBIO 9 de octubre de 2012 a las 15:49 Responder

      Ahora que lo dices Kicker, mientras lo jugaba, a mi también me recordaba a Hitman, con esa libertad, esa emoción de ir poco a poco acercándote al objetivo y las diferentes maneras de acabar con el. Falta el poder disfrazarte.

  3. RUBIO 8 de octubre de 2012 a las 21:15 Responder

    Hola chavales!

    Me alegra que os haya gustado el análisis y únicamente deciros que Dishonored es un juego muy recomendable. A mi me pasó algo parecido Kicker, me llamó la atención cuando se anunció, luego dejó de llamarme, pero cuando lo probé me encantó. Me he quedado con ganas de más. Seguramente me lo pase unas cuantas veces.
    Yaybes, guardián de BTP, me parece muy bien lo del AC III yo también lo tengo fichado, pero no dejes pasar este juego que te va a molar seguro.

    Un abrazo chavales

    • Yaybes 8 de octubre de 2012 a las 21:23 Responder

      Posiblemente lo pille,pero dentro de un tiempo cuando abarate un poco…o cuando vuelva a tener el dinero suficiente of course! 😀
      Salve Sithis!
      (Por cierto,has retomado Skyrim?)

  4. RUBIO 9 de octubre de 2012 a las 01:07 Responder

    Pues quiero hacerlo Yaybes, en cuanto pueda. Me falta tiempo y soy de los que le gusta exprimir los juegos, pero ahora se acercan otros cuantos títulos. El XCOM sale el día 12 y también quiero analizarlo. En cuanto pase esta oleada me pondré con Skyrim. Lo echo de menos y ya toca.

  5. BladeRunner 9 de octubre de 2012 a las 07:56 Responder

    Maldita sea, por culpa de Rubio y su genial analisis, me ha despertado enormemente el interes por este juego. No me acababa de convencer previamente, pero pensaba que algo tenia que iba a molar.
    Cuando me pase los mil juegos que tengo pendientes y baje un poco de precio, me lo pillare fijo.

    Saludos!!

  6. RUBIO 9 de octubre de 2012 a las 10:12 Responder

    A mi me ha gustado mucho. Realmente no inventa nada nuevo, pero sí se aleja de toda la morralla del género. Además eso de actuar sin ser visto siempre produce una sensación más buena…

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