Análisis Birds of Steel

Birds of Steel

Caballeros del aire

 

Birds of Steel ha aterrizado finalmente en nuestras consolas, en silencio y en la pista de atrás. Uno de esos videojuegos que para muchos pasa prácticamente desapercibido. Un título dirigido a una selecta clase de jugadores exigentes, amantes del realismo y el detalle. Este parece haber sido el pecado de este estupendo simulador, ser un título orientado a una minoría. Un juego que ha surcado un cielo plagado de metralla antiaérea en forma de una pésima gestión de la distribuidora por las pocas unidades sacadas a la venta  y una marginación prácticamente total por parte de las páginas webs de mayor renombre de nuestro país.

Birds of Steel tenía un objetivo que cumplir y a pesar de todos estos obstáculos ha cumplido con creces su importante misión, llenar un enorme vacío de género en las videoconsolas, el de la simulación aérea. Un estilo de juego que desgraciadamente cada vez es más escaso y solamente capta la atención de los jugadores y de los medios cuando se trata de nombres muy concretos, como Gran Turismo por ejemplo.

Sus creadores, el estudio ruso Gaijin, ha demostrado que los simuladores aéreos de calidad también pueden ser posibles en consola y además que están al alcance de todos los jugadores. Antes de nada quiero aclarar que no he terminado completamente el juego, desbloquear todos sus aviones y terminar todos sus retos es una tarea que lleva bastante tiempo. Hago esta aclaración porque nunca publico un análisis en BornToPlay hasta que no me he terminado el juego, pero estamos ante una excepción, ya que al tratarse de un simulador puedes hacerte una idea más rápidamente de sus características y las posibilidades que ofrece un juego de estas características.

Birds of Steel

Tenemos entre manos un simulador aéreo-bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial, concretamente situado momentos antes del ataque por sorpresa que realizaron los Japos sobre la base americana de Pearl Harbor, por lo que casi toda la campaña histórica del juego se desarrolla en la zona del Pacífico.

Gráficamente el juego es un delicia visual para el jugador que ama el mundo de la aviación militar clásica, pero también para el exigente que aprecia el realismo y el detalle. Birds of Steel cuenta con un hangar compuesto por más de 100 aviones, donde encontraremos aquellos modelos míticos como los Spifire británicos, los Zero japoneses o los terroríficos Stuka alemanes.

Todos y cada uno de sus aviones están recreados al detalle y el trabajo realizado por Gaijin denota pasión y esfuerzo desde la punta de cada hélice hasta el timón de cola de nuestros pájaros de acero. Esta calidad es visible en cualquiera de las dos cámaras que escojamos para jugar. La vista exterior del aparato ofrece al jugador un mayor detalle del avión que estemos pilotando en ese momento, apreciando sus partes móviles como el tren de aterrizaje, el timón de cola o los flaps pero también los daños que recibimos durante el combate, pudiendo acusar como las balas enemigas destrozan nuestro fuselaje. Esta cámara es ideal para observar lo que ocurre a nuestro alrededor, localizar a nuestros compañeros y a los enemigos o simplemente para quedarnos atontados mirando las bonitas vistas que el juego ofrece mientras nuestro avión sobrevuela el océano o cualquiera de sus enormes y cuidados escenarios.

La vista de cabina es la elección de los amantes de la simulación y los habitáculos, donde nos ponemos a los mandos de los aviones de Gaijin, perfectamente recreados, y donde mayor hincapié se ha hecho a la hora de recrear los distintos modelos. Nuestros cuadros de mandos son funcionales  y podemos observar el movimiento de la brújula y otros indicadores como la altitud, el nivel de combustible, velocidad, etc. Todos estos elementos como digo son funcionales a nivel informativo. Como podréis ver, el grado de realismo es muy bueno. Dentro de la cabina nuestra visión puede verse alterada por las efectos del clima, como por ejemplo el viento, la lluvia y la niebla (podemos conectar un radiador) o las manchas de aceite de los aviones “tocados” que estemos persiguiendo o de nuestro propio motor si consiguen alcanzarnos frontalmente. Las balas de nuestros enemigos perforan los cristales y agujerean nuestro cuadro de mandos. Las sensaciones se disparan cuando utilizamos esta vista.

Birds of Steel

Los gigantescos escenarios ofrecen batallas aéreas enormes, con muchos aviones en pantalla. Es una gozada observar desde nuestra cabina como los enemigos abatidos se precipitan al suelo desde 2000 metros de altura mientras dejan una estela de humo durante su caída y de fondo… el brillante océano. Sí es cierto que algunos efectos como el fuego y algunas texturas “rascan” un poco, pero no es nada importante si tenemos en cuenta la magnitud de las batallas aéreas que presenciamos, las explosiones en el cielo y el tamaño de los mapas que sobrevolamos. Toda la acción transcurre fluida y sin tropiezos.

El sonido del juego es bueno y tiene detalles realmente impresionantes, como el efecto del aire golpeando nuestra cabina cuando descendemos en picado hacia un destructor, mientras escuchamos explosiones y rafagazos a nuestro alrededor. Pero si hay que resaltar algo es la excelente música clásica, con unas melodías que hacen ponerte recto, muy serio y con los pelos de los brazos como escarpias. Las voces del juego vienen dobladas al castellano, aunque en ocasiones escuchamos las voces de la radio en inglés.

El gran trabajo del estudio ruso se sustenta gracias a dos grandes logros. El primero es la fidelidad con la que están recreados sus aviones y el otro, el completo trabajo realizado en el control de los aparatos. Birds of Steel no desprecia a nadie, e invita a subir a sus aviones a cualquier tipo de piloto. Desde el jugador más experimentado en los simuladores, hasta el que únicamente busca una experiencia divertida sin demasiadas complicaciones. Gaijin propone tres tipos de control que equivalen al nivel de dificultad. Tenemos: simplificado, realista y simulador. Existe un cuarto que es completamente personalizable. Elegir el control realista o simulador, implicará obviamente un pilotaje más exigente que el simplificado. Los controles más duros ofrecen la experiencia de aprender la disciplina del pilotaje, teniendo que ser nosotros mismos los que interactuemos con los mecanismos del avión para hacer determinadas maniobras como la activación de los flaps, los frenos de aire, no forzar el motor de nuestro avión, cortar el combustible y realizar con precaución ciertas maniobras, ya que podrían llevar a nuestro avión a entrar en pérdida o incluso a partir sus alas. Vamos, que si nunca has jugado a un simulador aéreo y te metes de lleno en este tipo de control… WELCOME TO THE HELL!!!

Los aviones enemigos nos ponen las cosas difíciles, tienen una inteligencia artificial buena y un comportamiento real durante los combates. No es sencillo derribar nuestro primer aparato y los aviones realizarán todo tipo de movimientos para esquivarnos, despistarnos y atacarnos colocándose en nuestra cola, dando lugar a unos combates muy intensos y emocionantes. Sin embargo, nuestros enemigos no son imbatibles y tienen sus puntos débiles dependiendo en muchas ocasiones del modelo que estén pilotando e incluso pueden estrellarse si hacen maniobras arriesgadas.

Dicen que para disfrutar plenamente de estos juegos es necesario un joystick. Yo estoy jugando con el Saitek Aviator y con el mando. Desde luego que el joystick ofrece un poco más de realismo y simplifica algunos controles pero llamadme loco si queréis, personalmente prefiero el mando de toda la vida. Me desenvuelvo mejor con él y una vez que hemos modificado los controles a nuestro gusto y memorizamos todas las combinaciones que activan los distintos mecanismos del avión, nos movemos como pájaro en el cielo. Hago esta aclaración para que la gente sepa que no es necesario este periférico para disfrutar de Birds of Steel.

Birds of Steel

Los modos de juego están repartidos en la campaña histórica y en el modo misiones. A simple vista pueden parecer pocas opciones pero no os equivoquéis, tenemos para muchas horas de vuelo.  Al principio cuesta hacerse un poco a los menús pero luego va como la seda. A continuación detallo cada modo:

  • Campaña histórica: dividida en dos periodos de la guerra y formada por tres etapas: 1941  es la etapa de pre-guerra y sirve como tutorial. Durante esta etapa aprenderemos los movimientos clave para el pilotaje de nuestro avión. Las otras dos etapas transcurren de forma paralela en los años de 1941 a 1942. En una de ellas manejamos a los aliados y en la otra al eje. Todas las misiones transcurren en el Pacífico.
  • Misiones: operaciones concretas que incluyen tareas de todo tipo; enfrentamientos con otros cazas, escolta de bombarderos, destrucción de vehículos, ataques a portaaviones y destructores, etc. Dentro de este apartado encontramos:
  1. Campaña dinámica: permite escoger entre los 8 escenarios del juego, cada uno de ellos con sus diferentes misiones, que varían de ocho a 12 por cada escenario. Podemos jugar de manera cooperativa con otros jugadores.
  2. Misiones individuales: localizadas en: Escenario Mediterráneo, Frente Occidental, Frente Oriental y el escenario del Océano Pacífico.
  3. Editor de misión: permite personalizar al máximo una partida, modificando las condiciones ambientales, el año del conflicto, bando, sector, combustible-armamento limitado/ilimitado, etc. También podemos escoger entre los aviones que tengamos desbloqueados en nuestro hangar, siempre y cuando se adapten a las características de la misión.
  4. Modo multijugador con 16 jugadores.
  5. Eventos semanales con diferentes retos.
Realizar todas estas misiones nos aportará experiencia para subir de nivel y conseguiremos los créditos del juego, que es lo que nos permite comprar los más de 100 modelos de aviones que incluye Birds of Steel. Como veis, aquí tenemos tela para rato y nos llevará un largo tiempo completar todas las misiones. Cuando lo hayamos hecho, daremos otra vuelta y así hasta que hayamos desbloqueado todos los aviones de los diferentes países de la gran contienda. No veas como pica ir viendo los nuevos modelos que vas desbloqueando, sobre todo los prototipos alemanes como el Komet.
Una vez que vamos desbloqueando nuestros aviones, podremos pintarlos y personalizarlos con calcas de los diferentes bandos. Los aviones que utilicemos durante las misiones sufrirán daños y al terminar un vuelo tendremos que repararlos, cosa que no será gratis. Birds of Steel obliga al jugador a ser un buen piloto. Estrellarnos o permitir que nos agujereen demasiado nuestros pájaros puede salirnos caro y solamente queremos gastar nuestro dinero en aviones nuevos ¿verdad?. Conseguir créditos en este juego requiere esfuerzo, así que ya sabéis lo que tenéis que hacer.

 

 

=Conclusión=

Birds of Steel es un gran juego y un gran simulador que encantará a los amantes de los aviones y los videojuegos bélicos. Es verdad que va dirigido a una minoría, a un selecto puñado de jugadores que todavía aprecian los retos, el realismo y la pasión por los detalles. Personas que saben valorar los buenos videojuegos.

 

 

=Puntos fuertes=

  • La recreación de los aviones es realmente buena, sobre todo el interior de sus cabinas. El nivel de detalle es bueno en general
  • Los tres tipos de control acercan la experiencia a todo tipo de jugadores
  • Batallas y duelos épicos
  • Los escenarios son inmensos y ofrecen unas vistas inolvidables
  • La gran cantidad de misiones a completar
  • Más de cien modelos de aviones para desbloquear

 

=Se podría haber mejorado=

  • Habría que haber añadido un poco más de dinamismo y variedad a algunas misiones
  •  Algunos efectos desentonan un poco y los vehículos de tierra parecen “micromachines”
  • Los puntos de encuentro en el aire podrían habérselos ahorrado. Con haberlos fijado en el mapa hubiera sido suficiente
  • Echo en falta una mayor libertad a la hora de escoger los aviones desbloqueados para utilizarlos posteriormente en las diferentes misiones.

 

 

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RUBIO

Rubio en Google+ Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles. No soy un periodista ni un mercenario, soy un jugador.

5 comentarios

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  1. STAHLECKER 15 de Mayo de 2012 a las 12:56 Responder

    Despues de jugar el modo historia,despues de hacer dinero en las dinamicas y gastarlo en cazas,bombarderos….Despues de haber sentido la derrota y la gloria y despues de haber cambiado el curso de la guerra,solo me queda decir que estamos ante una JOYA de la simulacion del aire.Imprescindible

  2. BladeRunner 15 de Mayo de 2012 a las 22:26 Responder

    Ya somos dos Yaybes, jaja. Este juego es algo diferente, tiene esa cosa magica que no se yo….Probé la demo y me encantó, creo que es un juego que merece muchisimo la pena.

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