40 años de videoconsolas. Dedicado a todos los jugadores

Odyssey Magnavox

Todo tiene un comienzo

El prototipo de lo que sería la primera videoconsola de la historia y uno de los inventos más importantes del siglo XX dentro de lo que al ocio se refiere, se conoció con el nombre en clave de “Brown Box“. Desarrollada por el ingeniero Ralph H. Baer, este ingeniero mitad alemán y mitad estadounidense, trabajó durante seis años con este prototipo para poder adaptar los videojuegos inventados durante la década pasada a un televisor. Ralph H. Baer es el autor de otros grandes inventos, como por ejemplo la primera pistola de luz y el famoso juego de mesa Simon.

En Enero de 1972, Magnavox, la filial de Philips en EEUU, comenzó la producción en masa de la Magnavox Oddysey, presentándose al mundo durante el mes de Abril. A finales de Mayo, salió a la venta la primera videoconsola en la historia de los videojuegos y a un precio de 100 dólares. El pack incluía seis juegos, fichas, dados y cuaderno de anotaciones, como si de un juego de mesa se tratara.

Magnavox Oddysey inició la primera generación de consolas (vamos por la séptima camino de la octava) con una máquina ingeniosa, pero a la vez increíblemente simple si la comparamos con las máquinas actuales. Magnavox Oddysey estaba construida con una placa de circuitos compuesta por transistores, condensadores y resistencias. Era tan sumamente sencilla que la máquina no era capaz de almacenar datos como las puntuaciones de los jugadores y carecía de sonido. Sus juegos eran primitivos pero resultaban muy adictivos, creando de este modo un auténtico fenómeno social.

Casi todos sus componentes eran analógicos y los cartuchos de sus juegos carecían de componentes internos, eran simples tarjetas que provocaban conexiones (jumpers) en los diferentes pines del slot donde se introducían, trasladándose como una señal analógica al televisor.

Magnavox Oddysey fue el punto de partida y la fuente de inspiración de todo lo que vendría después; Atari, Nintendo, Intellivision, Colecovisión, SEGA… hasta nuestros días.

Odyssey Magnavox

Es impresionante cuando echamos un vistazo a estos últimos 40 años, recapitulamos y somos conscientes de la evolución que ha experimentado el mundo de los videojuegos. Algunos lo han vivido desde el principio, auténticos veteranos y otros nos hemos ido incorporando en algún momento de estos 40 años de historia. Todos compartimos la misma pasión y es muy emocionante recordar aquel momento en el que quedamos prendados por este mundo, ese punto de partida personal que todos tenemos y que llega hasta hoy, momento en el que la videoconsola cumple cuarenta años y nos encontramos leyendo estas lineas mientras recuerdas todas esas máquinas de diferentes formas, tamaños y colores que han ido pasando por tus manos.

Seguramente sigue habiendo gente que no encuentra sentido a este esfuerzo, a esta evolución y a toda esta pasión. Gente que al leer este artículo pueda pensar “pues un friki más de los videojuegos” u “otro adicto sin vida social ” pero no. Los videojuegos son una de mis pasiones, pero no cometo el error de encerrarme o centrar mi vida únicamente en ellos. Si así lo hiciera, si no supiera disfrutar con otras cosas, dejarían de ser algo tan especial. Al menos para mi.

Las personas disfrutan con un buen libro, una buena película, una obra de teatro…  los amantes del videojuego además de deleitarnos con todas estas cosas, también tenemos la suerte de disfrutar y saber valorar un buen videojuego.

Me han enseñado, me han inculcado y me han educado para saber apreciar ciertas cosas buenas. No soy perfecto, pero soy capaz de reconocer y valorar algunas formas de arte, incluso las que no están reconocidas como tal, y los videojuegos es una de ellas. No lo contemplo como un mero entretenimiento, como pude haberlo definido en el pasado. Según va pasando el tiempo y vas cumpliendo años lo contemplas como una actividad realmente enriquecedora, siempre y cuando sepas disfrutarlo y valorarlo. No es una idea tan simple como “jugar a la maquinita, “los marcianitos” o” la play”. Es una manera especial de relajarte, emocionarte, conocer, experimentar y soñar.

Un buen videojuego puede hacerte reír, divertirte, emocionarte e incluso pueden llegar a enseñarte. Nos permiten conocer fantásticas historias y personajes inolvidables, pero además de todo esto, algunos han sido capaces de mejorar mi inglés, me han ayudado a combatir la rutina diaria, a desconectar de los problemas (no evitarlos) y me han dado momentos únicos gracias a esas partidas memorables con los amigos. También es cierto y justo decir, que en algunos momentos desviaron mi atención de los estudios y otras obligaciones, pero más adelante también me ayudaron a combatir y a no caer profundamente en otros vicios o hábitos más dañinos. Como decía, no soy perfecto pero me gustan los videojuegos. Me siento orgulloso de ser un jugador y muy afortunado por vivir todo lo que he visto y jugado hasta ahora (que no ha sido poco). Encontrar gente que comparte esta misma pasión, que sabe disfrutar con ella de una manera sana, con todo lo que puede llegar a ofrecer, es algo muy gratificante. A todos vosotros, os dedico estas líneas. Mis agradecimientos a Ralph H. Baer y un agradecimiento muy especial a la persona que hace posible esta página.

Ralph H. Baer

Videoconsolas

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Imagen de Techvert

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RUBIO

Rubio en Google+ Redactor jefe de BornToPlay. Los videojuegos son una de mis grandes pasiones. Actualmente escribo especiales y analizo los últimos títulos manteniendo siempre una valiosa conexión con aquellos clásicos que marcaron el rumbo del videojuego. Firme defensor de toda mecánica que desafíe tendencias comerciales y accesibles. No soy un periodista ni un mercenario, soy un jugador.

13 comentarios

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  1. Chuzoin 3 de Junio de 2012 a las 16:06 Responder

    xD
    Bueno, hay un par de ellas que no funcionan muy bien la verdad, pero en la habitación de juegos, quedan cojonudas en sus estanterias xD.
    Me gusta ser un jugador de la generación old school, para mí, la mejor época de los videojuegos…
    SNES, Megadrive, si me apurais, PSX…
    Dios… ¡Qué tiempos!

  2. STAHLECKER 7 de Junio de 2012 a las 12:40 Responder

    Gran articulo Rubio. Dos bendiga a Baer y a todo su equipo… Me hacen feliz cada dia disfrutando con el mas grande de los inventos. ¡¡Larga vida a las consolas!!

  3. STAHLECKER 2 de Julio de 2012 a las 11:53 Responder

    ¿Sabeis amigos de borntoplay, que Baer recibio la Medalla Nacional de Tecnologia por parte de George W. Bush? Algo parecido al Novel de Tecnologia. Gran Ralph…

  4. Corchado 4 de Julio de 2012 a las 16:19 Responder

    Que gran artículo RUBIO, basta que hablemos de nostalgia en otra noticia y te sacas esto de la manga. Sin duda, una de las que más ha marcado mi vida ha sido la la NES, con el Super Mario y Pacman; Megadrive con Sonic y el Streetfighter, y la N64 para jugar con los amigos al Goldeneye, Iss Pro 64 y el Mario Kart.

  5. RUBIO 4 de Julio de 2012 a las 16:40 Responder

    Me alegra mucho que te haya gustado el artículo Corchado.La Nes con el Mario y el caza-patos con la pistola son míticos. A mi quizá la que más me marcó fue la SNES, mi primera videoconsola, madre mía qué momentos con el Super Mario World, Street Fighter 2, Mario Kart, Probotector… y ya si nos vamos a N64 podemos seguir hablando y hablando hasta mañana. Cuántos buenos juegos y cuántos momentos inolvidables.

    Un saludo

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